El Dépor cambia de «look» fuera de casa para arrasar al Racing

La Voz

GALICIA

FÚTBOL / DEPORTIVO Una bota que Txema incrustó a Émerson a la altura de la rodilla (roja directa para el racinguista) y el zapatazo de Manuel Pablo (popularmente, fungueirolo) que supuso el 0-2 para el Dépor fueron las claves de la incontestable victoria de los coruñeses en El Sardinero ante un Racing más frágil de lo esperado . Manuel Pablo se acordó del gol de Nourredine Naybet en Atenas y no quiso ser menos. Probó suerte y clavó un golazo por la escuadra para recordar a los delanteros que va siendo hora de que pongan pólvora en sus rifles.

16 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

ALFONSO ANDRADE SANTANDER. Enviado especial El Deportivo cambió de look. Tiró a la basura el traje gris de los empates a domicilio y vistió uno más florido que, al menos en la segunda parte, permitió ver una excelente imagen del equipo, que vuelve a tomar el mando de la Liga con cinco goles a favor y ninguno en contra en sólo dos partidos. Javier Irureta se quitó de un plumazo la incómoda losa del 2-4 que los cántabros le endosaron la temporada pasada en Riazor, y esa otra de las dos derrotas infligidas por Goiko cuando entrenaba al Numancia. En general, el Dépor fue superior al Racing de Santander durante todo el partido, pero no lo hizo trizas definitivamente hasta la justa expulsión de Txema, en el minuto 5 de la segunda parte. La primera fue más disputada y también más insulsa. Los de Goiko habían visto el vídeo de Grecia y buscaban a sus delanteros con balones largos entre los centrales, o a la espalda de los laterales. Hicieron daño, favorecidos por algún despeje realizado _más bien, perpetrado_ por la zaga blanquiazul. El Deportivo tardó unos minutos en despertar, pero lo hizo con buenas aproximaciones de Diego Tristán y el argentino Scaloni. Valerón ve muy bien el fútbol, pero de poco le valía porque ni a él ni a los les daban vidilla. Solucionó el problema a la media hora, bajando a buscar juego y participando desde la posición en la que más cómodo se encuentra. Molina, con sus saques largos, buscó en el cielo las raíces de un fútbol más ofensivo, y Helder y Naybet eran quienes intentaban meter el balón arriba, con desigual fortuna. En el saque de un córner bien forzado por Scaloni parió la fortuna el gol de Valerón, mientras Ceballos y sus compañeros cantaban a coro La Traviata. El Racing no podía hincar el diente a su rival, ya por entonces muy centrado, y eso que Goiko carece de escrúpulos para exigir estopa. Txema captó el mensaje. Tocado en el orgullo por un regate, marcó su territorio con sangre y zapateó a Émerson sin dudarlo. El árbitro consideró que ya es hora de desterrar de los campos de fútbol a este tipo de leñadores. Hay otros planetas. El Deportivo jugó a placer _y muy bien, por cierto_ en la reanudación, buscando en las bandas a Fran y a un Scaloni muy vertical. La entrada de Sampaio permitió contemporizar el juego y ahorrar esfuerzos para próximos partidos. El Dépor jugó al perro y al gato con el Racing, tocando la pelota hasta que la conexión Valerón-Fran dio el tercer chupinazo y la tranquilidad a los coruñeses.