El juez Baltasar Garzón dictó ayer el auto de procesamiento contra el ex-militar argentino Ricardo Miguel Cavallo, por genocidio, terrorismo y torturas. El magistrado ratifica el auto de prisión incondicional a la espera de tramitar su extradición a España. Cavallo fue detenido en México el 24 de agosto.
01 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.En el auto de ayer, Baltasar Garzón procesa a Ricardo Miguel Cavallo, después de comprobar su verdadera identidad, al que se conocía por el nombre de Miguel Ángel durante su época en la ESMA. Garzón ratifica el auto de prisión incondicional y la orden internacional de detención, dictada por la Audiencia Nacional al día siguiente del arresto de Cavallo en México, «que se concreta en estos hechos y fundamentos y que se remitirá a las autoridades judiciales mexicanas vía Interpol, sin prejuicio de formular la petición de extradición en el plazo legal». Recuerda además el juez que Cavallo, aunque con el nombre de Miguel Ángel, aparece como imputado desde el 7 de julio de 1998 en el sumario que instruye por delitos contra la Humanidad presuntamente cometidos por la Juntas Militares durante la dictadura argentina. Sin embargo, explica Garzón, en el auto de procesamiento del 2 de noviembre no pudo incluir a Cavallo «por faltar datos que concretaran la identidad en la petición de las partes acusadoras» que le identificaban como «Miguel Ángel», «Serpico» o «Marcelo», aunque recuerda que en dicho auto se dejaba «la puerta abierta». Es el 28 de agosto, relata Garzón, cuando las acusaciones populares aportan un escrito «completando los datos de identidad» de Cavallo. Según el juez, Cavallo integraba el grupo de Tareas en la ESMA, centro clandestino de detención al que se estima implicado en la desaparición de 5.000 personas y en el que los retenidos eran sometidos «a condiciones inhumanas de vida (tormento, torturas, vejaciones, reducción a servidumbre)». Cavallo es además «uno de los pocos oficiales que pasa por todas las áreas represivas de la ESMA, y, por ende, con una posición prevalente en todas y cada una de las acciones allí cometidas». Para Garzón «aparece acreditado» que Cavallo, «participa presuntamente en forma directa y activa y tiene conocimiento consintiéndolas y coparticipando» en las detenciones, secuestros, «traslados», desapariciones, torturas físicas y psíquicas, con reducción a servidumbre, de las personas en la ESMA. Y lo considera presunto responsable de la muerte de varias personas y lo acusa de delitos contra la propiedad y allanamientos ilegales.