Un verano a pie de manguera

REDACCIÓN O BARCO

GALICIA

SONIA PACIOS

Un amplio contingente humano trabaja estos meses para evitar que las llamas asolen los montes gallegos Casi cuarenta grados. La cita con los amigos para ir a ver la última _y refrescante_ película del guaperas de Clooney tendrá que aplazarse. La zona de Valdeorras está en alerta máxima y se precisan refuerzos de otros puntos de Galicia. Juan sabe cuando parte hacia aquellas tierras pero no cuándo volverá. Él no es más que uno de los muchos que dedican su esfuerzo a apagar las llamas, en este caso de los incendios en los montes. Son agentes forestales, brigadas autonómicas, municipales conveniadas.... Al igual que ellos, hay otros muchos, en ocasiones voluntarios, que multiplican su quehacer para que el resto de mortales disfrute del estío.

20 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Xagoaza, San Paio, Vilar de Xeos, Outardepregos, Seixo... Una larga relación de topónimos traspasa estos días sus fronteras naturales para llegar a muchos hogares. Los medios de comunicación dan cuenta de los incendios que se registran en estos lugares desconocidos para la mayoría de los españoles y puede que también para ¿demasiados? gallegos. El receptor de las noticias, con la pertinente ayuda, sitúa todos los pueblos en el mapa. ¡Sí, claro, en Valdeorras, eso está en Ourense! Desde luego, no es una buena forma para que tan bellos enclaves y sus gentes salgan del anonimato. Galicia arde Pero quienes no abandonan su anonimato son las muchas personas que estos días se afanan por controlar las llamas. Un foco aquí, y otro allí. Un verano más, Galicia arde. El organismo correspondiente pone en marcha sus efectivos: agentes forestales, brigadas permanentes, brigadas contratadas especialmente para la temporada estival o brigadas que concellos convenian en esta época del año con la Xunta. Ellos pasan un verano a pie de manguera, intentando salvar nuestro futuro medioambiental. «Sabes cuando empiezas a trabajar pero no cuándo terminas, tu jornada puede llegar a ser de 18 horas, porque una vez que estás en un incendio no lo puedes dejar», explica un agente forestal que _se esfuerza en recalcar_ sufre con sus compañeros el desastre que ocasiona el fuego en el monte. A veces en su monte, en el que trabajan en materia de protección ambiental todo un año. Desplazados Juan (por poner un nombre) no es forestal. Él forma parte de una brigada de laborales que se ha tenido que desplazar de otra parte de Galicia. No importa de cuál. Le ha dicho a sus amigos hacia donde parte y que no sabe cuándo volverá. Le ha tocado trabajar, codo con codo y nunca mejor dicho, con Pedro. Por citar otro nombre, él es un joven valdeorrés que desde hace varios veranos trabaja en esto.