El aumento en la venta de CD ilegales en los meses de verano hizo intervenir a la Guardia Civil en varios mercadillos de Pontevedra La afluencia de turistas y visitantes a la costa pontevedresa convierte los clásicos mercadillos en idóneos escenarios para todo tipo de negocios. También para la venta de CD ilegales, un fenómeno que, según la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), prolifera en la provincia. Su denuncia ha tenido eco en la Guardia Civil, que investiga desde hace un par de meses los delitos contra la propiedad intelectual en las principales localidades del litoral. Esta serie de intervenciones dieron su fruto el pasado fin de semana en Vilagarcía, donde un vecino de Vigo fue detenido con cuatrocientos compactos en su poder.
14 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.SERXIO GONZÁLEZ VILAGARCÍA Según la SGAE, dos elementos _el atractivo turístico y la posibilidad de hacer un buen aunque ilegal negocio_ se conjugan en Pontevedra durante los meses de verano para convertir los mercadillos de las localidades costeras en perfectos escenarios de la venta de CD piratas. El mejor ejemplo de este fenómeno al alza se dio el pasado sábado en Vilagarcía, con la detención de un vecino de Vigo al que la Guardia Civil incautó 410 compactos. No era la primera vez que R.C., de 35 años de edad, acudía al mercadillo arousano con un surtido musical tan amplio como supuestamente irregular. Al tentador precio de mil pesetas _una tercera parte de su valor oficial_, particulares y establecimientos podían obtener de sus manos prácticamente cualquier CD que deseasen. Cadenas especializadas Sin embargo, las denuncias de la Sociedad de Autores y la actuación del Instituto Armado han puesto fin a sus operaciones, de cuya intensidad da cuenta el valor que la mercancía incautada alcanzaría en el mercado: 850.000 pesetas. El hombre fue puesto a disposición judicial, acusado de un delito contra la propiedad intelectual. Lo cierto es que el pirateo de compactos constituye un negocio fácil, que ha desembocado en la aparición de cadenas especializadas en copiar CD a lo largo y ancho de toda Galicia. La inversión necesaria para pasar a formar parte de este mundillo es sencilla y, sobre todo, poco dolorosa: las apenas cuarenta mil pesetas que cuestan las máquinas grabadoras. Considerable aumento Un dato desvela el considerable movimiento al que esta actividad ha dado lugar: durante el último año, las ventas de CD vírgenes han aumentado en un trescientos por ciento. A partir de cuatrocientas pesetas, el cliente puede hacerse con los trabajos de sus músicos favoritos. En este sentido, la Guardia Civil advierte de que continuará investigando la copia y distribución de este tipo de material.