El conservador Vicente Fox vence en las elecciones presidenciales Después de siete décadas ininterrumpidas rigiendo el poder en México, el PRI deberá acostumbrarse a ser la oposición. Los mexicanos apostaron en las elecciones del domingo por el cambio y dieron su voto al candidato conservador Vicente Fox, que con su imagen de vaquero bronco ha conquistado al electorado.
03 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.El resultado de los comicios, calificados como los más limpios de la historia del país dan un holgado triunfo a Fox, que supera en ocho puntos a su rival, el oficialista Francisco Labastida. Tanto el presidente saliente, Ernesto Zedillo, como Labastida reconocieron su derrota y dieron paso a una transición pacífica que no se daba desde hace 71 años. La «dictadura perfecta» que denunció hace diez años Mario Vargas Llosa se derrumbó sin ruido, de un modo insospechadamente manso. Finalmente, nada pasó: los escenarios más catastrofistas se esfumaron junto con el sueño de muchos priístas de ampliar a 77 años su hegemonía. El sistema informático de recuento de votos no se cayó esta vez, como en 1988, y si hubo algunas urnas preñadas con papeletas priístas o no fueron suficientes o los viejos caciques ya no estaban por la labor. El papel de los indeciosos Hasta los astros, que favorecían a Labastida, se equivocaron. Ni el propio Fox ni su Partido Acción Nacional (PAN), esperaban una triunfo tan holgado, pues los sondeos pronosticaban un «empate técnico», con una reducida diferencia a favor del candidato del PRI. Fox, que temía un fraude que no se produjo, calculaba que su eventual triunfo sería por un margen muy pequeño y no por una diferencia de cerca de ocho puntos. Escrutadas el 90% de las mesas de votación, el conservador sumaba el 43,04% (14,7 millones de votos), mientras que Labastida aparecía con 35,47% (12,1 millones) y el izquierdista Cuauhtémoc Cárdenas con 16,52% (5,6 millones). Para la Cámara de Diputados, el PAN obtiene el 38,6%, el PRI, 36,2% y el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), 18,6%. Igual porcentaje se repite para cada partido en el Senado. Fueron los indecisos, que una semana oscilaban entre el 15 y el 20 por ciento, los que, al parecer, le dieron la contundente victoria a la oposición conservadora que comenzará a gobernar este país de casi 100 millones de habitantes desde el próximo 1 de diciembre. Zedillo y Labastida reconocieron la derrota de su partido tres horas después del cierre oficial de las urnas y admitieron la ventaja de su rival electoral, garantizando así la alternancia pacífica en el poder. El virtual futuro presidente agradeció la madurez del PRI, al reconocer la derrota, elogió la actitud de Zedello, y reiteró que su gobierno será «incluyente y plural» y tendió la mano tanto al PRI como a la izquierda para colaborar en el nuevo proyecto de nación. «Teníamos una cita pendiente con la historia. Hoy (por ayer) se ha cumplido con este compromiso», señaló Fox, mientras la multitud le aclamaban con brincos y bailes al canto de su eslogan México Ya. Bien recibido en la Bolsa En su primer discurso, manifestó que su intención es conseguir un nuevo México mediante la unidad, el trabajo y la lucha contra la pobreza. También hizo una advertencia a la inversión extranjera y aseguró que su gobierno mantendrá los compromisos contraídos por el PRI. El cambio que se producirá en México con su llegada al poder supondrá una transformación política sin traumatismos económicos, como lo demuestra la positiva reacción ayer del mercado financiero.