Desmontada una red gallega que vendía conservas en mal estado

La Voz

GALICIA

Una firma de Ribeira intentaba comercializar 800.000 latas de sardinas no aptas para consumo La Guardia Civil ha retirado de diversos almacenes 800.000 envases que estaban listos para ser expedidos a diversos clientes en países poco desarrollados. La trama se inició en 1998, cuando la empresa Inviva SL, con sede en Ribeira, envió a los campamentos saharauis una partida de latas como parte de un programa de ayuda humanitaria. Tras ser devueltas, fueron comercializadas de nuevo en otros destinos.

01 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Los dos presuntos integrantes de la red que distribuía las latas de conservas en mal estado que fueron detenidos son L.G.B.F., de 38 años y L.V.D.R.M., de 47 años. El primero tiene antecedentes policiales por apropiación indebida. El segundo, que se dedicaba en Vigo a vender ropa, perfumes y artículos de limpieza, era el encargado de comercializar las conservas intentando venderlas a empresas de Madrid, Valencia y Cataluña. La Guardia Civil se incautó de 800.000 latas de sardinas (400 toneladas)que estaban listas para ser distribuidas especialmente fuera de España. El apresamiento de esta mercancía fue realizada en dos conseveras de Ribeira y Muros, en unos almacenes de Pobra do Caramiñal y en la zona franca del Puerto de Vigo. En este lugar se decomisaron 28 contenedores.
Operación conjunta
Esta operación, bautizada como Escama, fue llevada a cabo por el Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga de la Guardia Civil de Madrid, que contó con el respaldo de las comandancias de Pontevedra y A Coruña.
Las investigaciones se remontan al pasado mes de marzo despues de que los agentes del instituto armado tuviesen conocimiento de diversas informaciones que hacían referencia a la puesta en circulación y venta de productos envasados en mal estado. La existencia de estos artículos tiene su origen en el año 1998 cuando la Unión Europea, mediante el programa de ayuda humanitaria ECHO, subvencionó a Cruz Roja Española el envío de alimentos a los refugiados saharauis de Tinduf, en Argelia. La entidad benéfica no se ocupó directamente de esta gestión y la cedió a la empresa pública Expansión Exterior. Continuó la cadena porque esta última firma tampoco se hizo cargo de la operación y la subcontrató a Inviva S.L. con domicilio en Ribeira. A Tinduf llegaron inicialmente unas 40.000 latas pero los técnicos de Cruz Roja que las recibieron observaron anomalías considerables: muchas de ellas perdían aceite, a otras les había entrado aire y, además, estaban abombadas. En estas condiciones no podían ser repartidas por lo que fueron devueltas. Una de las partidas de sardinas en mal estado y que fue devuelta a Galicia para su destrucción llegó a ser «colada» a Estonia. La empresa de Ribeira, supuestamente, vendió a este país una partida de cincuenta mil latas. Estas conservas en mal estado no llegaron a ser consumidas por la población. La Guardia Civil, que ya estaba siguiendo la pista a los encargados de Inviva, avisó a las autoridades que el citado país tiene acreditadas en Madrid para que las sardinas fuesen interceptadas y evitar de esta forma cualquier problema a los posibles consumidores. Los distribuidores utilizaban un certificado veterinario que fue expedido para amparar una partida de filetes de pescado congelado.