El 66 % de los autónomos gallegos que lo dejan lo hacen por no llegar al SMI

Tres de cada cuatro cotizan por la mínima, lo que revela la precariedad del sector


santiago / la voz

El mundo de los autónomos en Galicia sigue lastrado por una enorme precariedad y por un sentimiento generalizado de desprotección, pese a los últimos cambios legales. Concretamente, el 66,7 % de los trabajadores gallegos por cuenta propia que dejan la actividad lo hacen porque sus ingresos anuales no alcanzan el salario mínimo interprofesional; una cifra equivalente a 900 euros en catorce pagas. Esta es la principal y demoledora conclusión que se recoge en el último Estudio Nacional del Autónomo, elaborado por Infoautónomos y la Universidad de Granada, con datos específicos para la comunidad gallega.

La radiografía del sector en la autonomía dibuja un panorama que evidencia las dificultades que conlleva trabajar por cuenta propia. Tres de cada cuatro cotizan a la Seguridad Social por la base mínima (solo el 2,6 % lo hacen por la máxima), una mayoría no tiene asalariados (el 75,6 %), trabajan una media de diez horas diarias y apenas tienen unos diez días de vacaciones por año.

El sector de los autónomos está envejecido, con el grueso de los trabajadores entre los 40 y los 54 años -solo el 1 % tienen menos de 25- y evidencia que es una actividad en la que predomina un perfil: el de la persona que ha ido a parar ahí por haber sido despedida en la crisis. Es decir, aquellos que trabajaban por cuenta ajena y que, ante la necesidad, no han tenido otra opción que apuntarse al autoempleo, con independencia del sector y de los riesgos.

El sentimiento generalizado en la comunidad gallega es que el sistema de cotización, los impuestos y la burocracia siguen siendo grandes barreras para el trabajo autónomo.

«Las cuotas a la Seguridad Social, al final, terminan ahogándolo a uno, porque lo que no puede ser es que no se tenga en cuenta el nivel de ingresos; y esto explica la alta tasa de abandono. En mi caso, cumpliré dentro de poco un año como autónomo, y hasta ahora tenía la tarifa plana de sesenta euros; ahora empezará a subir y, en un año, estaré en 280 euros, lo que es un gasto inasumible para mis ingresos. Es inconcebible que alguien que facture miles de euros pague lo mismo que otro que solo llega a unos cientos», explica Luis Acedo, autónomo gallego de 50 años, que se queja del retraso en el pago de las ayudas.

Lentitud de la administración

El informe elaborado por la Universidad de Granada pone el foco también en otro asunto: el distanciamiento de este colectivo con el poder público. Más de seis de cada diez se siguen quejando de la lentitud y los obstáculos que ponen las distintas Administraciones, lo que lleva a muchos a renunciar a los mecanismos de ayuda pública. Por ejemplo, la llamada ley de segunda oportunidad, que entró en vigor en el verano del 2015, dirigida a autónomos que con el tiempo ha adquirido deudas difíciles de eliminar, es un texto normativo que desconocen casi el 67 % de los trabajadores por cuenta propia de Galicia.

Una proporción similar tampoco ha utilizado nunca el pago único por el desempleo (la capitalización del paro para obtener músculo financiero en el proyecto de emprendimiento) y tres de cada cuatro critican la llamada tarifa plana, al entender que se trata de una iniciativa que no sirve para reducir los problemas a medio y largo plazo y que, además, excluye a los profesionales con más años de actividad.

Eduardo Abad Sabarís: «Tenemos sectores que están sobredimensionados»

m. B.

Después de desempeñar la secretaría xeral de la asociación en Galicia y ocupar diferentes departamentos en su cúpula nacional, Eduardo Abad Sabarís (Vilagarcía, 1972) llegó en el 2016 a la presidencia de UPTA en España. «La realidad de los autónomos gallegos coincide con lo que refleja esta encuesta que se ha hecho por toda España; mayoritariamente, lo que tenemos en Galicia es una precariedad tremenda en el mundo del trabajo autónomo», explica este gallego, al frente de una de las organizaciones de ámbito estatal, y que hoy trabaja a caballo entre Zaragoza y Madrid.

A su entender, esto se explica porque una buena parte de los trabajadores por cuenta propia se concentran en los sectores de hostelería y comercio, donde actualmente existe una enorme competencia. Ambas actividades, precisa, tienen al 40 % de los autónomos gallegos. «Muchos tienen problemas económicos, debilidad en su estructura de ingresos, y al final acaban dándose de baja, lógicamente, porque no generan los recursos suficientes para poder garantizar un mínimo de ingresos que permita una actividad continuada en el tiempo; y esta es la realidad, el día a día de muchos trabajadores por cuenta propia en la comunidad gallega», se lamenta Abad Sabarís.

El responsable de UPTA advierte de que este escenario caracterizado por lo poco que ganan algunos se verá con detalle cuando la Agencia Estatal de la Administración Tributaria publique la información de las rentas del trabajo del 2017. «Tenemos sectores que están sobredimensionados de autónomos y, en cambio, hay otras actividades, que pueden ser altamente rentables, que arrastran un déficit; sobre todo, en los sectores profesionales, los llamados oficios y en toda la industria manufacturera, que es la que realmente produce valor añadido a la economía y genera una mayor riqueza. Este es un problema grave que arrastramos en Galicia y que deben resolver las estrategias que tracen las diferentes Administraciones», argumenta Eduardo Abad.

A su modo de ver, es necesario que desde los poderes públicos, más allá de parches concretos, se trace una estrategia más pensada en fortalecer a este colectivo a medio y largo plazo, con medidas fiscales, de Seguridad Social, administrativas... «Hay que dejar de hacer balance de cuántos autónomos hemos incorporado y pensar en cómo se puede hacer más sostenible en el tiempo esta actividad», dice.

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