El Pontevedra somete sin premio al filial merengue con polémica arbitral y gritos de «¡Así, así, así gana el Madrid!»

Pablo Penedo Vázquez
Pablo Penedo PONTEVEDRA / LA VOZ

FUTBOL GALLEGO

Momento en el que el colegiado del encuentro, Fernando Román, anula el gol de Resende tras cinco minutos revisando la jugada.
Momento en el que el colegiado del encuentro, Fernando Román, anula el gol de Resende tras cinco minutos revisando la jugada. Martina Miser

El colegiado anuló un gol local de Resende en el minuto 89 por supuesto fuera de juego en un córner que habría roto el 0-0, tras dedicar 5 minutos a la revisión de la jugada

08 feb 2026 . Actualizado a las 20:22 h.

El Pontevedra CF sometió en la matinal del domingo al Real Madrid Castilla sobre el maltrecho césped de Pasarón, hasta el punto de transformar a la segunda plantilla merengue en un rival menor, a imagen y semejanza de los galácticos de Arbeloa, pero sin la magia resolutiva de Mbappé. Un ejercicio de superioridad granate que encontraba su premio en el gol de Resende en el minuto 89, rematando el mal despeje de un defensa en un saque de córner, hasta que un auxiliar de Fernando Román levantó el banderín por un supuesto fuera de juego que nadie más pareció ver en Pasarón. El colegiado necesitó 5 minutos de revisión antes de proceder a anular el tanto entre un ensordecedor «¡Así, así, así gana el Madrid!» de una grada tan encolerizada con su actuación general como la plantilla del Pontevedra.

El primer protagonista del partido fue la lluvia. Por los estragos que ha causado en el césped de Pasarón por el efecto acumulación de los temporales de este largo invierno, pero también por su ausencia en la mañana de ayer, una tregua sin la que habría resultado imposible disputar el encuentro sobre un terreno de juego al borde de la impracticabilidad, amalgama de barro desnudo en muchas de sus secciones.

Sabiendo del escenario, el entrenador local, Rubén Domínguez, se sacó un nuevo conejo de su chistera. Con su cartera de recursos bien engordada en el mercado de invierno, el técnico granate presentó un inédito dibujo en 5-4-1, en fase defensiva, estirado en un 3-4-3 en ataque. Miki Bosch, Álvaro y Montoro formaron el tridente de centrales, con Vidorreta y Miguel Cuesta en labores de carrileros, acompañados por Yelko Pino y Brais Abelenda en la sala de máquinas del centro del campo con los recién enrolados en las filas lerezanas Diego Gómez y Alberto Gil flanqueando en los extremos a Álex Compa. Ruben Domínguez demostró saber lo que se hacía.

El Pontevedra se adueñó desde el saque de centro del partido. A través de la presión y robo, su dominio fue total. El balón apenas le duraba en el pie a un Real Madrid Castilla que debió aplicarse buena parte del tiempo a cortar las salidas en tromba de su anfitrión. El trabajo estajonavista de la totalidad del centro del campo y la delantera locales daban pie a contragolpes en los que el Pontevedra buscaba a sus estiletes por banda, Diego Gómez y Alberto Gil. El libreto de Rubén Domínguez lo explicaba claramente: abrir el campo y generar espacios por los que colar el esférico al guerrillero Álex Compa, una semana más, partiéndose el pecho con cuanto defensor encontró a su paso para fabricarse sus citas con el remate a puerta. Un cóctel que el trabajo inconmensurable de Miguel Cuesta corriendo la banda izquierda acabó de redondear.

Y así fue cómo el Pontevedra empequeñeció al segundo equipo del Real Madrid durante la primera media hora de juego, eso sí, sin premio. Yáñez, en un despeje defectuoso de Miguel Cuesta, se plantó a los diez minutos en la frontal del área grande de Marqueta, obligando al portero a atrapar su disparo. Fue el inicio de tres minutos de locura, con el balón yendo y viniendo de área a área a punto de mecerse en el interior de la red. Fran González, el portero merengue, detuvo un trallazo de Miguel Cuesta en la internada del carrilero lerezano al borde del área chica para, poco después, en la siguiente llegada local, ver a Álex Compa estrellar el cuero contra el larguero con la frialdad de quien es capaz de darse la pausa justa para colocar la pelota frente a un defensor en el punto de penalti. Y sin tiempo para respirar, del casi 1-0 al frustrado 0-1, con Valdepeñas colándose entre tres defensas para plantarse ante Marqueta con un disparo franco que el portero granate mandó a córner.

Un balón blocado por un zaguero a tiro de Compa marcó el declive del dominio de los de Rubén Domínguez. A medida que el terreno se ponía cada vez más pesado y el juego más bronco, con la afición y el equipo locales muy enfadados por la aplicación del criterio arbitral, el Real Madrid Castilla dio un paso adelante, metiendo a su anfitrión en campo propio el último cuarto de hora de juego. Eso sí, con un cabezazo de Valdepeñas a centro por línea de fondo atrapado por Marqueta como único aguijonazo, ya en un descuento de tres minutos que el Pontevedra jugó con uno menos tras retirarse Compa al vestuario por problemas físicos que lo llevaron a tirarse en el césped un par de veces antes de su salida. Resende lo relevó a la vuelta del descanso, tras no haber podido entrar antes al no parar de rodar el balón.

Arrancó la segunda mitad con Alberto Gil probando suerte desde el pico izquierdo del área grande madridista y el balón yéndose ligeramente elevado. Poco después, en el minuto 51, Diego Gómez peleó hasta el final para percutir un gran centro a la altura del saque de esquina con su par encima; tocado por dos compañeros, el balón acabó a los pies de Yelko Pino, con tiempo para preparar el golpeo y regalar a las gradas esa sensación de estar a un segundo de cantar gol. Pero Fran González se marcó el paradón del partido, mandando el cuero a córner.

El Pontevedra volvía a llevar la voz cantante en el partido. Sin llegar al sometimiento extremo que había aplicado al Real Madrid B en la primera media hora de juego, los de Rubén Domínguez esterilizaron las contadas llegadas merengues a la portería de Marqueta, que no tuvo trabajo en la segunda parte. Una labor sustentada en la labor conjunta en la totalidad del terreno de juego, con la que los granate generaron un puñado de buenos acercamientos al gol. Un disparo de 25 metros muy mal intencionado del incombustible Miguel Cuesta y otro casi calcado, pero de falta ejecutada por Yelko Pino se sucedieron con la mejor ocasión granate de la segunda mitad entre medias: Diego Gómez recibía un balón en largo, para toparse con un pie providencial con el que Fran González volvía a salvar a su equipo del 1-0 en el minuto 60.

Y en el 89 llegó el gol convertido en frustración, estirada hasta el minuto 111 por el árbitro, si bien con un escaso minuto de juego real tras el tanto anulado.

FICHA DEL PARTIDO:

PONTEVEDRA CF (0): Marqueta, Vidorreta, Miki Bosch, Álvaro, Miguel Cuesta, Montoro, Yelko Pino, Diego Gómez, Brais Abelenda (Luisao, min 79), Alberto Gil (Rubén López, min 67) y Álex Compa (Resende, min 46).

REAL MADRID CASTILLA (0): Fran González, Fortea, Joan Martínez, Mario Rivas, Valdepeñas (Álvaro Peña, min 82) Manuel Ángel, Cristian, Thiago Pitarch (Diego Aguado, min 53), Yáñez (Pol Fortuny, min 61), Loren Zúñiga (Arnu, min 61) y Palacios (Leiva, min 82). 

ÁRBITRO: Fernando Román, asistido en las bandas por Eduardo de Ponga y Sergio Doval, y por Jesús López en función de cuarto colegiado. Expulsó con roja directa en el minuto 35 al preparador físico del Pontevedra. Amonestó también con amarillas a los jugadores locales Miki Bosch, Alain Ribeiro (en el banquillo), Yelko Pino, Vidorreta, Resende y a su entrenador, Rubén Domínguez; y a los visitantes Cristian, Thiago Pitarch, Fortea, Pol Fortuny y Arnu.

COMENTARIO: Pasarón registró 3.929 espectadores. Antes del inicio del partido, se guardó un minuto de silencio en recuerdo del ex jugador del Real Madrid Manolín Bueno.