El entrenador del Cerceda dimite al sentir «vergüenza» ante el Betanzos
02 abr 2012 . Actualizado a las 21:18 h.No estaba en la banda. La sanción de dos partidos que le impuso el Comité de Competición por insultar a un colegiado, evitó que Nando viese en primera línea la debacle del Cerceda en casa del Betanzos. Pero la abultada derrota (3-0) le dolió más que si estuviese sobre la hierba. Porque una persona tan competitiva como el entrenador valenciano observó, desde lejos con mayor nitidez, «una falta de actitud y compromiso» en sus jugadores que ya no está dispuesto a tolerar. Por eso, a pesar de estar todavía entre los cuatro primeros clasificados de Tercera, presentó ayer su dimisión de forma irrevocable.
«Lo hago por el bien del club, eso que no quepa ninguna duda», comenta el técnico, quien agrega: «Porque aún considero que la situación se puede reconducir y que la plantilla tiene potencial suficiente como para lograr el ascenso». «Lo que me da pena es que después de ocho meses de estar entre los cuatro primeros, demos hoy [por ayer] la imagen tan lamentable que hemos dado», recalca. En este sentido, el preparador asegura que ayer sintió «vergüenza».
Por eso, cuando acabó el partido telefoneó al presidente José Antonio Silveira Sánchez, quien no había podido asistir al encuentro, para explicarle que ya no continuaba en uno de los banquillos más eléctricos del fútbol gallego. «Hablé con él para decirle que me iba y que esta vez no hay marcha atrás», indica el técnico. Al finalizar la conversación, ambos quedaron para reunirse esta tarde y analizar la situación. El máximo mandatario del club confía en hacerle cambiar de opinión. «Tiene nuestra máxima confianza y si el problema son los jugadores, se buscará un cambio», señala Silveira Sánchez.
De todos modos, parece que en esta ocasión, la decisión de Nando es inamovible. «Sé -dice- que los futbolistas no me van a demostrar lo que quiero. Por este motivo considero que la mejor opción es que entre gente nueva, aires nuevos». Además, señala que «quizás el grupo no estaba acostumbrado a la presión de trabajar con una persona tan perfeccionista».
Desde el principio de la temporada, Nando admitió que había diferencias con sus futbolistas en la forma de entender «ciertas facetas del juego». No se hacían las cosas como el entrenador quería. Pero luego la sintonía entre cuerpo técnico y jugadores progresó. El equipo firmó una racha de catorce partidos sin conocer la derrota, que lo situaron al frente de la clasificación. Sorprendentemente fue entonces cuando aparecieron las críticas desde la grada. A la afición y a parte de la directiva no le convencía la manera en la que jugaba el Cerceda. «Aquí aunque vayas líder, siempre hay un pero», comentaba entonces Nando.
Todas la tensiones acumuladas a lo largo del año llegaron ayer a su fin. El entrenador valenciano abandona.
«Considero que la situación se puede reconducir sin mí y que la plantilla debe luchar por el ascenso»
«Sé que los
jugadores no me van a demostrar lo que quiero. Es mejor que entre gente nueva»