El Celta B supo sufrir y se quedó con el derbi. Al Deportivo B, pese a jugar con uno más durante 50 minutos le faltó pegada. Aridane tuvo el partido en sus botas pero Yoel se convirtió en el MVP del clásico de filiales.
Los sustos aletargaron la primera mitad. La jugada inaugural acabó en un coscorrón entre Alba y Carril que acabó con el central local en camilla (sangraba por la cabeza fruto de la fuerte contusión). Poco después una aficionada se desplomaba en la grada víctima de un ataque epiléptico.
Y en medio de un partido amigo exento de tensión Jordi decidió ser el más listo. Aprovechó la primera falta favorable al cuadro local en la frontal del área para pegar un zapatazo con la izquierda que abrió el marcador. Justo lo que quería Menéndez, el técnico local.
Porque a favor de obra el Celta B no sufrió nada en todo el primer tiempo. Se dedicó a controlar el partido desde la medular ante un Fabril que tampoco emitía síntomas de ambición.
Todo cambió a cinco minutos para el descanso cuando Oriol (que había merodeado el gol en un certero cabezazo) vio la segunda amarilla y dejó a los vigueses con diez durante 50 minutos. Entonces Tito Ramallo hizo un doble cambio en el intermedio y el Dépor B salió a buscar el partido ante un rival encerrado con dos líneas muy definidas.
Un sistema que los coruñeses superaron en un par de ocasiones y que pudo encumbrar a Aridane. Pero el canario no acertó ni en un cabezazo dentro del área pequeña ni en un mano a mano. En ambas la esterilizada figura de Yoel se le hizo inmensa y el portero vigués interceptó ambos balones de gol enviándolos a córner. Lo mismo que hizo en un remate envenenado de Dani que caminaba hacia la red hasta que se topó con la manopla del meta local.
En plena recta final y quemando las naves el cuadro visitante llegó la sentencia celeste. Ferrán cerró el partido después de un taconazo genial de Mateo. Fue el colofón a la resistencia céltica y a la miopía coruñesa.