FÚTBOL GALLEGO
08 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Primero se quedó sin chándal y después sin equipo. El jugador juvenil Jonathan Santiso Sequedo acaba de ser expulsado del Lalín por salir al campo en el partido que disputó el domingo con el escudo de su camiseta tapado por esparadrapo. El futbolista decidió tomar esta medida después de que la directiva dezana le negara la disposición de un chándal de la entidad. En el club sólo disfrutan de una de estas prendas, brindadas por la firma de moda Florentino -radicada en la villa-, los socios del club, y ni él ni su padre lo son. El presidente de la entidad, Juan Suárez, afirmó que «la junta ya había decidido expulsarlo el domingo por su actitud prepotente y su falta de respeto hacia los directivos». Y es que desde el partido, los acontecimientos se precipitaron. Johnie, diminutivo por el que le conocen en su equipo, jugó ante el Colegio Hogar en Muimenta con el escudo de la entidad tapado con un esparadrapo en forma de cruz. La decisión le salió cara. Aunque el choque se celebró lejos de Lalín, uno de los directivos del club se desplazó para seguir al equipo y, cuando vio la camiseta del futbolista, montó en cólera. Durante el descanso, se montó el lío. El responsable del club se dirigió al técnico para que el jugador saliese en la segunda mitad con el escudo de la entidad al descubierto. Johnie accedió a la demanda, pero lo que no se temía era que el castigo ya pendía sobre su cabeza. A la conclusión del duelo, directivo y futbolista se enzarzaron en una agria discusión, que se saldó en principio con una sanción de un mes sin poder defender la elástica rojinegra. El castigo, sin embargo, se redujo posteriormente a una semana. Sin embargo, tal y como admitió el presidente Juan Suárez, la publicación de la noticia en la edición dezana de La Voz «fue la gota que colmó el vaso y anticipó la decisión de expulsarlo». El jugador no se explica esta última decisión, pues él mismo hubiera tomado la decisión de abandonar el club si el propio mandatario y su entrenador no hubieran insistido. «O presi e, sobre todo, o entrenador apoiáronme moito, do contrario xa non estaría aquí. Non ía estar catro semanas sen xogar por unha tontería», recordó. Johnie explicó que decidió tapar el escudo de su camiseta porque la directiva no le brindó otra solución. «Non me vou facer socio porque gasto bastantes cartos en ir adestrar. Vivo a 35 kilómetros de Lalín e co pago dos desprazamentos xa compenso de sobra o carnet. Ademáis, meu pai cando ven verme xogar paga a súa entrada tanto na casa coma cando xogamos fóra», añade. Haciendo gala de un gran sentido del humor, asegura que prefiere no disponer del nuevo chándal, proporcionado por la firma Florentino. «Agora xa non me importa, sobre todo, despois de saber que haberá que pagar unha cantidade se o devolves ó final da temporada con algún desperfecto», dice.