«El puente donde habitan las mariposas»: el ensayo que explora la importancia de la respiración en nuestras vidas
FUGAS
Estamos respirando todo el tiempo y no somos conscientes de ello. La respiración moldea nuestro cerebro y nuestro cuerpo. Nazareth Castellanos toma como punto de partida la frase del célebre premio nobel español de medicina de 1906, Santiago Ramón y Cajal: «Todo ser humano puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro»
07 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El cerebro, de todos los órganos que nos conforman, sigue siendo el más misterioso. Sobre esa certeza, la neurocientífica y divulgadora madrileña Nazareth Castellanos construye este ensayo. Un libro que no se limita a explicar cómo funciona nuestra mente, sino que se atreve a preguntarse qué significa habitarla. Ya desde las primeras páginas, la autora tiende puentes —nunca mejor dicho— entre disciplinas que, a primera vista, parecen distantes. Uno de los hallazgos más sugerentes del libro es su lectura de Construir Habitar Pensar (Bauen Wohnen Denken, en el alemán original), de Martin Heidegger, un filósofo al que muchos estudiosos consideran el pensador más destacado del siglo XX. Lo que tradicionalmente se ha interpretado como un ensayo filosófico sobre urbanismo, Castellanos lo transforma, con una lucidez poco común, en una reflexión sobre la plasticidad cerebral. Construir, habitar y pensar dejan de ser verbos separados para convertirse en una misma hoja de ruta: el cerebro no solo habita el cuerpo, sino que se construye a sí mismo, y a nosotros, cada vez que piensa.
Una ciencia humana
Esa vocación de tender puentes entre lo científico y lo humano es, quizá, la mayor virtud del libro, que se detiene en algo tan humano como el aprendizaje y la toma de decisiones. «Aprender, y aprender de quienes saben», decía Kavafis, como cita la autora. Pero esto requiere humildad. Una humildad que comienza por reconocer que somos «una tierra sembrada de muy diversas semillas».
Castellanos recupera esta idea para recordarnos que ninguna transformación es automática: la tormenta no asegura un cambio en la persona si aquel que la atraviesa no se lo propone. Al decidir, estamos dejando atrás alguna parte de nosotros. Al querer, buscamos rellenar el hueco con un nuevo ser. Y esa lucha se libra no solo en la mente, sino en el cuerpo entero: «La salud es el silencio del cuerpo». A la pregunta: ¿cómo se aprende a habitar la vida? Castellanos respondería: «En la experiencia consciente de la respiración».