El catálogo a ciegas de Barrett, ocho libros bajo el anonimato: «¿Se atreverá algún crítico a reseñarlos sin conocer sus nombres?»
FUGAS
La editorial que brilló con la publicación de Panza de burro, de Andrea Abreu, cumple diez años borrando firmas, «de sobra conocidas», en un lúdico sabotaje que persigue devolver el protagonismo a los textos. «Nace como una idea loca, pero nos pareció maravillosa. Siempre nos ha gustado darle vueltas a las cosas», revelan
06 feb 2026 . Actualizado a las 22:11 h.En un ecosistema editorial cada vez más obsesionado con el nombre propio y la visibilidad, con engatusar a la fórmula que hoy detenta el poder de convencer —maldito algoritmo—, Barrett ha decidido celebrar sus diez años de vida tensionando la lógica más asentada del sector: durante todo el 2026, apagará el foco que desvía la atención del texto, es decir, borrará la firma bajo sus títulos. Zaca, Manolete y Belén se refieren a su gamberrada como catálogo a ciegas, una propuesta tan divertida como arriesgada que consiste en publicar ocho libros escritos por ocho autores «sobradamente reconocibles» bajo el anonimato. No habrá pistas, no habrá revelaciones posteriores. Los textos se defenderán solos o no se defenderán.
«Nace como una idea loca, de las que nadie se atreve a llevar a cabo, pero en este caso nos pareció maravillosa. Siempre nos ha gustado darle vueltas a las cosas, por eso no queríamos celebrar estos diez años con unas cuantas medias lunas de jamón york y queso, y ya está. Aquí estamos, planteando el año como una piñata gigante, un burrito al que dar palazos para que expulse regalitos, y que de alguna manera, nos sirva para pasarlo bien», declaran desde su torre de control, en Sevilla, las tres mentes que en el 2016 se lanzaron a cimentar un sello editorial independiente bajo el nombre del fundador y líder de Pink Floyd, un tipo al que los problemas mentales derivados del consumo de LSD hicieron de su paso por el mundo de la música apenas un paseo fugaz, como el de muchos títulos por el de la literatura. Ya entonces apuntaban maneras.
Aparca esta temporada Barrett su canónico ejemplar asombroso, su tebeo anual y su fructífera operación «editora por un libro» que tantas alegrías les ha retribuido, especialmente la de la edición del 2020, cuando Sabina Urraca tuteló a la debutante Andrea Abreu con Panza de burro. Renuncia pues a su particular liturgia para embarcarse en materializar una decisión que, saben, será poco rentable. Le compensa declarar una guerra descafeinada al sector y quedar en descubierto por el simple gusto de desactivar la lectura condicionada, esa que empieza antes de pasar la primera página. «En un mundo donde los egos tienen un peso increíble, hay que aplaudir que ocho grandes escritoras y escritores hayan decidido sumarse a esta movida», aprecian. «¿Se atreverá algún crítico literario a reseñarlos negativa o positivamente sin conocer sus nombres?», se preguntan.
«Estamos cansados de ser la cantera y los lectores de las grandes editoriales y agencias literarias... Ha llegado el momento de ser nosotros los que "robemos" y publiquemos a sus rockstars literarias»
Los tres Barrett aseguran estar aprendiendo «muchísimo» con este experimento que, entre otras cosas, los obliga continuamente a buscar soluciones a problemas nunca antes planteados. «Somos conscientes de que la especulación es el pasatiempo favorito del español medio, y por eso incluso hemos preparado una porra a ciegas en la que cualquier librería puede participar con ocho apuestas y ganar hasta mil euros», comentan. ¿No temen que el juego se coma a la lectura, que derive en una suerte de quién es quién? «Estamos cansados de ser la cantera y los lectores de las grandes editoriales y agencias literarias, reduciendo así nuestras opciones de generar un fondo editorial potente y de continuar asentando nuestro catálogo —argumentan—. El mensaje es claro, ha llegado el momento de ser nosotros los que "robemos" y publiquemos a sus rockstars literarias».
Cada uno de las participantes tiene firmado por contrato que únicamente podrá desvelar él mismo la autoría pasado un año desde la publicación del libro, pero a día de hoy —enfatizan Zaca, Manolete y Belén— ninguno tiene la mínima intención de hacerlo. «Otro aspecto importante —apuntan— son las agotadoras campañas promocionales. Nosotros las hemos vivido y hemos sido conscientes de lo que han supuesto a nivel de salud mental. Esta colección permite liberar a los participantes de estas extenuantes promociones». Rematan anotando un último plus, como mínimo moral, de esta terapéutica idea: «El proyecto se basa en la horizontalidad, es decir, todos los participantes han partido de las mismas condiciones, incluidas las económicas».
De inaugurar el catálogo ciego se encarga el poemario Idealista, que verá la luz el próximo 18 de febrero y que supondrá además la primera incursión de la editorial en la poesía. De forma evidente, dialoga con el imaginario inmobiliario contemporáneo. «Es una carta de amor a quienes sueñan con un techo bajo el que vivir».