Agustina Guerrero presenta «Hoy», su nueva novela: «Es muy triste que la vida ''no te dé'' para nada»

FUGAS

Agustina Guerrero sitúa en Barcelona su nueva obra, ilustrada en azul y rosa.
Agustina Guerrero sitúa en Barcelona su nueva obra, ilustrada en azul y rosa.

A través de sus ilustraciones, la autora nos invita a pensar sobre el tiempo que perdemos. «Quise escribir una oda al valor de despertarse cada día», confiesa «la Volátil»

27 dic 2025 . Actualizado a las 21:56 h.

Tras descolgar el teléfono, un lindo acento argentino da los buenos días. Escondida tras él está la ilustradora Agustina Guerrero —La Volátil— que acaba de publicar su nuevo libro: «Hoy». La autora nos anima en él a disfrutar de la vida y de las pequeñas cosas del día a día.

­—Antes de esta entrevista, ¿a cuántos wasaps o e-mails ya ha contestado?

—A dos. Es buen porcentaje, ¿no? (Risas).

­—¿Cómo nace «Hoy»?

—Diría que nace como una necesidad personal. De hecho, no se iba a llamar así ni iba a tener este guion. Yo estaba escribiendo otra historia con un gran porcentaje de ficción y en ese proceso mi amigo falleció. Se me paralizaron esas ganas de escribir y abandoné aquella historia. Me escuché y sentí que tenía que escribir un libro que fuese una oda a la vida, al valor de lo cotidiano, del tesoro que es poder despertarse cada día y tener un día por delante.

­—Y del valor de saber parar…

—Más que de parar, de poder apreciar el día e intentar tener momentos de presencia. Me da la sensación de que vivimos como autómatas produciendo y siempre disponibles. Por la calle se escucha: “¡Ay, es que no me da la vida!” Y es muy triste que la vida «no te dé». El libro es como una llamada de atención a que la vida se nos está escurriendo de las manos. Hay una certeza, y es que nos vamos a morir algún día. Por eso hay que coger esa certeza como un motor para disfrutar en la medida de lo posible y de apreciar lo que tenemos cada día por delante.

—Su anterior estudio estaba enfrente de una funeraria. ¡Menudos buenos días!

—¡Sí! Era muy habitual ver pasar la muerte delante de los ojos. Era como un guiño bastante retorcido de la vida (risas).

­—¿Decidió poner los dibujos en azul y rosa por alguna razón?

—El azul tenía que estar en libro porque todo transcurre en Barcelona, una ciudad marítima. El rosa para mí es felicidad, me transmite alegría. Yo quería que al imprimirse fuese un rosa que vibrase. El amarillo que aparece en la camiseta de la protagonista simboliza la luz que sale de su pecho y el rojo lo puse porque tiene ese carácter que aparece en ella cuando es necesario. En la introducción, cuando ella está tan desconectada de sí misma, no podía poner los mismos colores que cuando al final consigue estar en calma. Por eso al principio son colores fríos y al final sale a pasear el rosa.

«Cuando la protagonista está tan desconectada de sí misma, no podía poner los mismos colores que cuando al final consigue estar en calma. Por eso al principio son colores fríos y al final sale a pasear el rosa»

—Y que pasea por los rincones de Barcelona…

—Este libro también es un homenaje a la ciudad y quería mostrar esa otra Barcelona. Hacer un recorrido por la que yo habito, más íntima. Como los espacios por los que si vienes aquí quizás no recorras.

—También plantea la cuestión de qué pasaría si soltásemos el control. ¿Usted lo ha hecho?

—No. Yo entendí y aprendí que soy una persona que piensa mucho las cosas antes de tomar una decisión y a la que le gusta tener todo organizado. Para mí es muy difícil renunciar a eso, porque ya forma parte de mi forma de ser y de vivir. El problema es cuando es excesivo y me hace daño sobrepensar. Ahora que me escucho y veo lo que necesito, me doy cuenta de que hay cosas que me sacan de ahí, como estar con las plantas o salir a pasear. Busco estos recursos para apagar un poquito el ruido de mi cabeza y luego seguir con el control.

—Y de las manías que describe en «Hoy», ¿tiene alguna de ellas?

—¡Todas! Es completamente autobiográfico. De hecho, tengo la mochila arriba, en la cama del hotel, y mientras hablo contigo pensé: “¡Ay no, la tengo que poner recta!”. El orden me da paz mental. Yo no puedo luchar contra eso, eso forma parte de mi forma de ser, aunque tampoco dejo que ocupe todos mis pensamientos.

«Es completamente autobiográfico. De hecho, tengo la mochila arriba, en la cama del hotel, y mientras hablo contigo pensé: “¡Ay no, la tengo que poner recta!”. El orden me da paz mental»

—Entiendo que la banda sonora del libro es «Hoy puede ser un gran día» de Serrat...

—Es una canción que sale en el libro, pero para mí serían los ruidos de la ciudad. El otro día hice un vídeo dando un paseo. Estuve un rato intentando ver qué música le ponía y al final decidí dejar los sonidos reales de la ciudad: de la señora barriendo mientras suena el “shk shk” [ruido de la escoba] , del árbol y los pajaritos... Para mí la banda sonora sería eso, los sonidos auténticos de la ciudad porque también forman parte del paseo. No es solo mirar, sino también escuchar.

—Para terminar, ¿en qué lugar viviría el resto de su vida?

—Donde esté mi familia cerca y haya naturaleza. Ahí ya soy feliz.