Oates vuelve al ojo del huracán con una novela sobre pederastia

FUGAS

La estadounidense Joyce Carol Oates, habitual en las quinielas del Nobel.
La estadounidense Joyce Carol Oates, habitual en las quinielas del Nobel.

Ni sus 87 años ni la presión política de la era Trump frenan la valentía de la estadounidense capaz de retar y vencer a Elon Musk

21 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando empiezas a leer El señor Fox podrías pensar que estás ante un nuevo Club de los poetas muertos, pero no. Porque este carismático profesor de literatura que consigue el amor de los estudiantes y la envidia de los colegas esconde algo tan tenebroso como la ciénaga donde se ha hallado su cadáver: es un pederasta. La oscura Joyce Carol Oates marca desde el principio esa corriente subterránea de violencia que se desliza bajo la pulida superficie de la comunidad escolar perfecta. Huele a podrido.

Oiremos la repugnante e hipnótica historia de Francis Fox a través de varias voces, la primera la suya. Pedante y depravado nos sorprende con unas ínfulas literarias en las que incluso quiere marcar distancias con el Humbert del Lolita de Nabokov, al que desprecia. Fox nos desagrada y fascina casi tanto como los personajes que lo rodean para exculparlo, esos que miran para otro lado o incluso le ofrecen coartada. Pero será la voz de sus alumnas predilectas, esas gatitas (como él las denomina) de las que abusa, la que nos conmocionará. Sus miedos, sus pesadillas, su entrega... Un retorcido juego de diarios secretos servirá a la escritora para poner al descubierto sus pensamientos más íntimos.

Oates, como siempre, se mete a fondo en este terreno inquietante sin miedo a las críticas ni a parecer políticamente incorrecta. Y nos arrastra con ella, sin que podamos apartar la vista. La devoramos.

Ni sus 87 años ni la presión política que la era Trump ha impuesto en Estados Unidos han frenado a esta escritora que jamás ha dudado a la hora de meterse en temas polémicos. Ella fue capaz de desmontar el mito de Marilyn Monroe en su magnífica novela Blonde (que más tarde interpretaría magistralmente en la pantalla Ana de Armas) y sacar a la luz un personaje que sufre y se retuerce. También nos dejó sin aliento con Un libro de mártires americanos, exploración sobre, nada menos, que la pena de muerte y el aborto a través de la historia de dos familias americanas muy diferentes pero a las que un cruel asesinato conectará. En ocasiones, como en su penúltima novela Carnicero, inspirada en la vida del padre de la neurología y sus terribles investigaciones en un psiquiátrico para mujeres del siglo XIX, viaja al pasado para ofrecer una nueva mirada a la realidad y elaborar una historia terrorífica, especialmente porque se basa en hechos reales.

Ganadora del National Book Award, cinco veces finalista del Pulitzer y siempre en lista para el codiciado Nobel, jamás pierde el pulso del mundo que la rodea ni su capacidad de sorprendernos.

El duelo en Twitter

Asidua de las redes sociales, protagonizó la semana pasada un duelo con Elon Musk del que salió victoriosa y vitoreada. La polémica se inició cuando la escritora, tras repasar las publicaciones de Musk, escribió: «Resulta curioso que un hombre tan rico nunca publique nada que indique que disfruta o siquiera conoce lo que prácticamente todo el mundo aprecia: paisajes, fotos de su perro o gato, elogios para una película, música o un libro (aunque dudo que lea); orgullo por los logros de un amigo o familiar; condolencias por un difunto; afición por los deportes, sobre todo por su equipo favorito; referencias a la historia. De hecho, parece totalmente inculto. Las personas más pobres en Twitter quizá tengan acceso a más belleza y significado en la vida que la persona más rica del mundo». Devastador tuit de éxito instantáneo en la red que obtuvo respuesta del aludido, claro: «Oates es una mentirosa y se recrea en ser mezquina. No es un buen ser humano». Es solo un ejemplo de su carácter...