¿Qué les pasa a las mujeres de 40?

Mercedes Corbillón FUGAS

FUGAS

28 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Eso me pregunta mi amiga Susana. Estamos en directo, en la radio local y hablamos de libros. Buenos o malos, esconden siempre muchos temas de los que tirar, aunque ya sabéis lo que pienso, que en la vida y en la literatura el estilo es lo más importante.

No sé si sabemos qué les pasa a las mujeres, pero sabemos que protagonizan las novelas, no solo las de aventuras y heroínas imposibles o románticas, sino las historias de cotidianeidad, de rutina, de pensamiento, de insatisfacción, de aburrimiento, de matices, de contradicciones, de seres humanos, que, oh, sorpresa, no siempre son hombres.

La protagonista de Sola, de Carlota Gurt, tiene cuarenta y pocos años, un matrimonio aburrido, un despido reciente y ganas de ser madre. También tiene intención de escribir una novela y de quedarse sola en una casa en el bosque, una casa con historia porque allí pasó su infancia. Las casas no son inocuas; la naturaleza en esta historia tampoco lo es. La soledad no lo es nunca, aunque elegida. El sexo tampoco, aunque no suceda.

La verdad es que no sé qué le pasa a Remei, pero ¿acaso sabemos lo que nos pasa?

Yo nunca. Leo y me levanto cada mañana. A partir de ahí, qué sé yo de la vida. Ella dice: «En la desembocadura, expandirme y diluirme y ser mar y océano, y dejar que la novela zarpe y conquiste algún mundo pequeño y precioso».

Misión cumplida.

La protagonista de Yo, mentira, de Silvia Hidalgo, también anda en los cuarenta. Es mediocre, como todos, pero la normalidad no debería abocarnos a la tristeza. Tiene un hijo de rizos perfectos, tiene un buen trabajo, el camino del éxito fue breve, una ilusión, tiene un marido que la ama, follan, se hacen cosquillas, salen a bailar. Él es escritor, da clases en la Universidad, es tierno, a veces está de viaje, a veces le coge la cabeza en el baño mientras ella vomita. Ella tiene un vacío, un agujero.

Busca en otros «algo que sacie ese hueco, que no es deseo, solo el cauce sediento de un río seco, la madrevieja».

Busca los ojos de alguien desconocido, alguien que no tenga ni idea de quién ha decidido ser.