Mi Rosebud


Una vez un hombre me dijo que yo era su Rosebud. Yo contesté: «Ajá», y me acordé de mi amiga Montse, que, cuando le propuse que se viniera conmigo a un acto literario diciéndole: «Mira, va a estar menganito (escritor de mediana edad muy conocido), quién sabe lo que puede pasar...», me contestó: «Ah, no, no, no, yo paso de hombres inteligentes». Qué razón tenía, pensé mientras buscaba en mi memoria: Rosebud, Rosebud, ¿era un obús de la primera guerra mundial ¿era una muletilla que usaba Churchill en sus discursos?

Lo besé con la aviesa intención de que se concentrara en mis labios y no en mi pobreza intelectual. En cuanto se fue al baño empujado por la próstata y acuciado por la ingesta de cervezas, tecleé en Google la palabrita con la misma celeridad y encanto que una espía en una novela de Julia Navarro. Solo me dio tiempo a ver Ciudadano Kane al vuelo, mi amante regresó tan rápido que me hizo dudar si se habría lavado las manos. Por el camino pidió dos cañas más. Antes de sentarse ya se había tomado la primera. La verdad es que al menos en eso se parecía un poco al Mankiewicz de la peli que me vi en Netflix al llegar a casa, en esa sed infinita. El guionista necesitaba del alcohol para disparar su talento, primero como invitado ocurrente en las fiestas de los ricos y poderosos y después para contarlo en esa historia donde el protagonista es un trasunto del todopoderoso William Hearst. La otra peli, la que escribe Herman en Mank, empieza con Kane en su lecho de muerte diciendo la palabrita que más adelante aparece pintada en un trineo que tenía en su infancia. Así que era eso, ese paraíso perdido, eso que sueñas siempre y a lo que siempre vuelves. Qué bonito.

Pero el magnate de los medios de comunicación, capaz de inventarse una guerra y modificar el resultado de unas elecciones a base de contar mentiras, tenía como amante a una mujer muy bella, muy joven y muy mala actriz. Se llamaba Marion Davies en general, pero en particular, allí donde su cuerpo posee el punto exacto del placer, fue rebautizada por su Will como ¡Rosebud!

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