Álvaro Pombo: «El poliamor me parece una broma»

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Álvaro Pombo, en su casa con su gato negro
Álvaro Pombo, en su casa con su gato negro Iñaki Laguna

«Prefiero morirme yo a que se muera el gato», asegura el escritor y académico, que habla sobre su compañero de piso en la pandemia, de la amistad, el amor, la literatura y la vida

20 nov 2020 . Actualizado a las 09:12 h.

Don Álvaro Pombo (Santander, 1939) es «muy bueno por teléfono». Lo dice él mismo, que vive y escribe desde hace años prácticamente confinado con su gato negro, el original que inspira el personaje de Rudyard-Barraquito en su última novela, El destino de un gato común. «Yo es que he sido telefonista durante años, telefonista del Banco Urquijo de Londres. Cuando terminé la carrera de Filología me fui a Londres e hice cuatro años en Birkbeck. Después de conseguir el título de Bachelor of Arts in Philosophy, estuve trabajando en unas cosas y otras, y me tenía que colocar. Seguí en Londres por un tiempo más... Esto hace muchos años, en 1970, me parece», empieza a tirar del hilo del ovillo de su vida el escritor y académico de la RAE. «Y así me surgió lo de telefonista. Por eso soy muy bueno por teléfono».

­-Es una cualidad en estos tiempos.

-Sí. Ahora todo el mundo vive por teléfono. Pero hay gente que se queda cortada por teléfono. A mí no me pasa...

­-Tampoco le pasa escribiendo. Su literatura tiene zarpa para todo: la nostalgia militar, la nueva maternidad, las sombras familiares, la erosión del matrimonio...

-A mi edad, no me corto yo fácilmente.

­-Nos hace disfrutar de un modo felino con «El destino de un gato común».

-¡Eso está bien! A veces empiezas a leer a la fuerza y luego te encanta. Otras veces, ¡empiezas a la fuerza, sigues a la fuerza y terminas a la fuerza! Jajajaja.

­-¿De niño empezó a leer la fuerza?

-No. De niño, Alcázar y Pedrín era lo que leía. Y El guerrero del antifaz. Chistes, que los llamábamos entonces... ¿Cómo le llaman ahora? Cómics. Leer es un hábito adquirido. Muchas veces me preguntan: ¿Qué hay que hacer para que lean los niños? Pues empezar pronto, y por cosas como las que digo, aunque sean bobadas. Fue más adelante cuando empecé a leer a Verne, o La isla del tesoro. ¿Sabes qué pasa? Que antiguamente o leías o jugabas al fútbol. Pero hoy en día tienen los niños tantas diversiones...

­-O mucha PlayStation, de la que habla también en esta novela.

-Y es una opción tentadora, creo yo. Yo no juego a la Play, pero comprendo que a la gente le divierta. Pero hablar, hablo de casi todo, con más o menos acierto.

­-Este gato que es la majestad de su novela es común y no tanto.

-Es un gato común porque es un Felis catus de la calle. Es un gato muy madrileño.