El rock vive una edad de cuento

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Una muestra del libro «Janis Joplin» de Soledad Romero
Una muestra del libro «Janis Joplin» de Soledad Romero

Personajes como John Lennon, Aretha Franklin, Madonna o David Bowie se han colado con éxito en la literatura infantil. La tendencia va en aumento

23 oct 2020 . Actualizado a las 15:49 h.

Cuando en el año 2017 apareció en las estanterías de las librerías Ramones (Reservoir Kids), muchos adultos sintieron el impulso inmediato de estirar el brazo. Había que hacerse con uno de aquellos libros -cuadrados y con forma de disco de vinilo- para regalarlo al pequeño más querido. Soledad Romero junto al ilustrador Joe Padilla llevaba al emblema del punk-rock al terreno de la literatura infantil. «No quise ir por los Beatles o los Stones, sino por otros terrenos menos explorados», señala la escritora. Rascaba el corazón y la curiosidad de los más pequeños. «La gente lleva camisetas de los Ramones sin saber quiénes son y me planteé explicarlos», dice. Resultó un éxito. Y el primer capítulo de una serie titulada Band Records que posteriormente acogería a artistas como Depeche Mode, Metallica, Queen y, recientemente, Janis Joplin.

Lejos de plantearle dudas el introducir los otrora cuestionados valores del rock a los pequeños, Soledad Romero lo ve como una oportunidad para mostrar un camino maravilloso: «Yo, por ejemplo, en los Ramones veo no solo rebeldía, sino la lealtad con uno mismo, un grito de libertad, de inconformismo y de atreverse a ser uno mismo. Rescato los valores del rock para los niños porque para mí son valores súper positivos».

En el caso de la Historia ilustrada del rock (Litera), de Susana Monteagudo con ilustraciones de Luis Demano, el planteamiento resulta genérico y no centrado en un solo artista. «Todo surgió tras mi búsqueda infructuosa de un libro enciclopédico e ilustrado con el que compartir mi pasión por el rock con mis hijos», recuerda Susana. No encontró lo que quería y optó por hacerlo ella misma. En sus páginas da un paseo por las diferentes décadas de la historia del rock, por sus estilos y formatos. Pero también abarca aspectos como las ideas políticas o la evolución del papel de la mujer. «Quizá fue mi perfil de educadora el que me llevó a tocar cuestiones referentes a valores», reflexiona. «Las canciones han sido, en multitud de ocasiones, vehículo de denuncia y protesta sobre cuestiones políticas y sociales. De la misma manera, me pareció ineludible hacer discriminación positiva y acometer una doble página centrada en las mujeres del rock, que sirva de espejo y modelo para las próximas generaciones. Y recuerdo de las dificultades históricas que nuestro sexo ha enfrentado por culpa del patriarcado». Esa visión no se ha quedado reducida al mercado español. «Ya está publicado en italiano, portugués y ruso. En noviembre añadiremos la edición polaca», adelanta.

También partió con intenciones igualitarias Rock and Colors (Autoedición), de la periodista malagueña Ana Ramos. «No tengo hijos, pero veía que mi sobrina escuchaba mucho reguetón. Pensé que estaría bien que conociese otros géneros y ampliase su espectro musical», recuerda. Ramos quería dejar claro que «en la historia del rock no hay solo hombres. También hay muchas mujeres, que no siempre han estado tan a la vista. Elvis es el rey del rock n' roll, pero mucho antes ya había mujeres haciendo rock», argumenta.

Con esas bases elaboró en dos volúmenes un abecedario musical muy particular. Arranca con Amy Winehouse, sigue con Bob Marley y continúa con Cindy Lauper. Y así, en una cremallera que juega al zigzag mujer-hombre hasta llegar a la Z de Zara Larson, transcurre su paseo paritario por la evolución de la música popular, con notas básicas y vistosas ilustraciones. «Creo que es totalmente necesario ese enfoque para las nuevas generaciones. Yo de pequeña di por hecho que la música la hacían los hombres. Incluso cuando fui al conservatorio me planteaba si tenía sentido estar yo allí. Normal, no tenía referentes en los que mirar».

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En la segunda parte de cada uno de los libros recopila las ilustraciones sin color. Pide a los padres que se las manden coloreadas por los pequeños: «Ya me han llegado unas cuantas. Quiero hacer un calendario con ellas. Los niños se familiarizan muy fácilmente con la parte más visual del pop. Por ejemplo, a todos les llama mucho la atención Iggy Pop».

Pensar en el futuro

Como se ha visto, en muchos casos el impulso de los autores surge de la necesidad de abrir un camino a sus descendientes, dándoles valores positivos. En el caso de Alberto Pellai y Barbara Tamborini el punto de mira se encaminaba a la preadolescencia y adolescencia cuando escribieron Una canción para ti (RBA), recientemente traducido al español. «Según hemos podido comprobar, el hecho de compartir ideas y reflexiones sobre aspectos importantes de su desarrollo y de nuestro proyecto educativo resulta más fácil si, en vez de echarles un sermón, utilizamos una canción, un pequeño fragmento de educación estética y de entrenamiento vital», escriben en la introducción del volumen. Luego, Tracy Chapman les enseña la importancia del perdón, Aretha Franklin la de exigir ser respetada, y Cindy Lauper, la de aceptar la diversidad. Un libro revelador para pequeños y mayores.

La colección Pequeño&Grande, de la editorial Alba, se centra en personajes relevantes de la historia, de los cuales se pueden extraer enseñanzas para los infantes. Junto a Coco Chanel, Stephen Hawking, Simone de Beauvoir o Marie Curie también hay estrellas del pop. El dedicado a David Bowie, de Ana Alberto y María Isabel Sánchez, lo ha colado en las mismas habitaciones en las que duermen bestsellers como El Monstruo de Colores, El Pollo Pepe o El Pez Arcoíris. «Resumir una vida en 13 pareados no es fácil, sobre todo cuando se trata de la vida de alguien tan camaleónico y multifacético como Bowie, y más aún cuando quieres llegar a una niña de 5 años», señala Isabel. «Mis biografías parten de los sueños de infancia, de pequeños recuerdos —detalla?. Como su afición por los cómics de extraterrestres, las tardes escuchando los discos de su hermano o cuando un amigo le golpeó un ojo cambiándoselo de color para siempre. Sobrevolando eso, el cuento es una invitación a ser uno mismo, aunque eso a veces quiera decir también ser un poco marciano».