Carmen Machi «Las prostitutas no son mujeres diferentes a las otras»

La actriz se sumerge en el mundo de la prostitución en su última obra, planteando infinidad de preguntas y evitando dar su punto de vista personal


Hay en España el triple de prostitutas que dentistas. Y gastamos al año más en prostitución que en frutas y verduras. Son algunos de los datos que una voz en off hace saber al espectador que acude a una función de Prostitución. Un «cabaret documental», en palabras de sus creadores, interpretado por tres ganadoras de un Goya: Carmen Machi, Nathalie Poza y Carolina Yuste. Un espectáculo basado en un proceso de investigación en primera persona. Las actrices hablaron con prostitutas reales, entraron en sus clubes y las acompañaron en sus calles con el propósito de comprender su realidad y plasmarla en una obra teatral. «El espectáculo nace en la calle y se mueve hasta el escenario», explica su director, Andrés Lima. «El objetivo es que el espectador viva esa experiencia», añade. Deseo, necesidad, secreto, violencia, ternura, dolor, placer, compañía, pagar por sexo, cobrar por sexo. La experiencia de la prostitución, ponerse en su lugar, subirse a sus tacones, correr el riesgo, comprender.

-Narran las críticas que es una obra que deja al espectador exhausto. ¿Y a usted?

-Es una función exigente a nivel emocional. Todos los personajes que interpretamos se basan en testimonios de mujeres reales con las que nosotras nos hemos entrevistado y a las que ponemos nombre y damos vida en el escenario. En esta obra no hay literatura. La literatura es la palabra de la vida, la palabra de la calle. Por eso sentimos que la responsabilidad y el compromiso son grandes. Y eso es lo que más te puede agotar. Pero también es tremendamente gratificante, por lo tanto se equilibra bastante bien.

-Dice la presentación de la obra que el espectáculo se basa en un proceso de exploración sobre la prostitución. ¿Qué ha descubierto en esa exploración?

-No sé si lo que yo personalmente haya descubierto es importante o no.

-Usted es una persona que ha investigado sobre el terreno, que ha hablado con prostitutas, que lleva más de un año poniéndose en su piel y advirtiendo la reacción del público ante lo que cuentan. Creo que sí tiene interés.

-Es que para contar eso está la función del teatro. La función te sitúa frente a una realidad desde varias perspectivas, pero siempre desde una manera muy, muy honesta. Se muestran muchas voces distintas y todas son muy respetables. Es muy difícil sacar una conclusión. Prostitución no se posiciona en ningún lugar. Y yo, como individua, tampoco. Creo incluso que si yo viese la función como espectadora, realmente tampoco sabría qué pensar.

-¿Tampoco se posiciona ante el debate abolición o legalización?

-Es que es imposible. Hay prostitutas que trabajan con proxenetas, otras que lo hacen por su cuenta, otras trabajan porque les da la real gana o incluso porque les gusta, o por lo menos así te lo cuentan, y otras son víctimas de trata y están explotadas... Mira, antes de hacer esta función yo tenía unas sensaciones de lo que a mí me podía producir una prostituta y tras estar en contacto con ellas todo eso cambió. Pero ni para mejor ni para peor. Simplemente, antes, por desconocimiento, yo podía pensar que eran mujeres diferentes. Y no, para nada. La prostitución sigue estando demasiado estigmatizada. Por eso decimos aquello de «Pobrecitas, cuánto sufren, qué mal…». Esa sería la posición más abolicionista. De la que yo no estoy ni a favor ni en contra.

-También hay momentos en los que la obra hace reír al espectador. ¿Tiene cabida el humor en ese mundo?

-Pues claro. Es que son personas normales y corrientes. El problema es que la sociedad en general tiene una imagen rarísima acerca de la puta. Son mujeres que tienen un cuerpo y una vida, como cualquiera. ¿Cómo no va a haber humor? La mayoría de la gente que va de putas se lo pasa bastante bien. Y seguramente se ríen con ellas. No todas son mujeres a las que maltratan y acuchillan. Hay de todo. Hay alegría, hay tristeza, lo pasan bien, lo pasan mal… Y eso en esta función lo ves muy claro. Porque ellas te lo van a contar así.

-Los datos que dan acerca de la prostitución en España sobrecogen.

-Es que estamos hablando de un negocio monumental. Por eso se dan esas cifras, para que la gente vea su dimensión real. Son datos que nos proporcionó la Policía Nacional.

-Dice el director de la obra que «la prostitución es la síntesis del mundo». ¿Está de acuerdo?

-Insisto, yo soy actriz. Mi opinión personal sobre la prostitución no tiene ningún interés. Me la quedo para mí.

-En la obra hay momentos de dureza escénica y verbal. ¿Llegó a sentir pudor a la hora de ponerlos en escena?

-Prostitución tiene escenas que te generan cierta incomodidad porque son violentas. Pero normalmente la violencia nos produce menos pudor que el sexo. La función no tiene escenas subidas de tono. Aunque ya te digo que si las tuviera, pudor tampoco lo habría tenido. Sí que hay escenas que son difíciles de ver, pero por lo que se dice, no por lo que se muestra. A las actrices que hacemos esta función nos han llamado valientes. No sé muy bien por qué. Quizás porque es verdad que en esta función tienes que estar muy despojada de ti misma para poderles dar paso a ellas.

Ourense Teatro Principal, viernes, 20.00 desde 12 euros

Narón pazo da cultura sábado, 20.00 18 euros

FIOT en Pausa. Carballo Pazo da Cultura domingo, 20.30 agotadas

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