Ojete Calor: «Pensamos que Ana Belén podría desenvolverse bien cantando Agapimú, quisimos darle la oportunidad»

Este es el nuevo grito de guerra contra el COVID: «Agapimú» triunfa cuarenta años después


Su Agapimú junto a «la diosa» Ana Belén se ha convertido en el nuevo grito de guerra contra la amenaza de apatía y depresión por el COVID. Música y humor son las dos naranjas con que exprimen el jugo de la vida en todas las circunstancias Carlos y Aníbal, Ojete Calor.

­-Han vuelto más pandémicos que nunca. Seguro que no imaginaron esta crisis; ¿es más grave que la de los 40, no?

-No hay nada más grave que la crisis de los 40, no nos gustaría frivolizar con ella comparándola con una vulgar pandemia a nivel mundial...

­-¿Cómo surgió el mix de «Agapimú»? ¿Quién tomó la iniciativa y se lanzó?

-Tomamos la iniciativa nosotros, porque nos parece una canción bellísima y pensamos que Ana Belén podría desenvolverse bien cantándola, quisimos darle la oportunidad.

-¿Cuál es su conjuro de esperanza en estos días oscuros?

-Aparte de Agapimú tenemos otros varios: Sarandonga funciona bastante bien; Aserejé nos ha salido muy bueno; ¡y Abanibí-aboebé nos lo quitan de las manos!

-¿Son de los que aplauden a las ocho, y se resisten o no al «Resistiré»?

-Nos encanta salir al balcón, pero no a aplaudir, sino a vigilar quién lo hace de corazón y quién solo está posando. Al Resistiré, más que resistirnos, nos hemos rendido.

-Queda confirmado, Ana Belén es una diosa. Leo en los comentarios en YouTube: «El momento diva con abanico es toda una lección de elegancia: aprende de esto Beyoncé». ¿Suscriben?

-Claro. Y no solo Beyoncé, el abanico viste mucho en cualquier figura pública. Abogamos por que Fernando Simón, cuando salga a hablar de la curva, lo haga asomando sus cejas desde detrás de un buen pay-pay. La importancia informativa no debería estar reñida con la frivolidad extrema.

-¿Aún se siguen preguntando, como yo, qué es Agapimú? ¿Qué es?

-Agapimú es el beso de un desconocido en mitad de la noche africana. Es la única película que no aburre de un festival de cine social. Es un batido de fresas con un chorrito de brandy durante la vendimia de agosto. Es la batamanta que te abriga en el sofá mientras te ves la nueva temporada de Élite. La figurita en el roscón de Reyes. El agua que sacia. La mano que mece la cuna...

-¡Ay, el momento castañuelas!

-El momento castañuelas era una necesidad y una reivindicación, pero no ya por el sonido. Hay infinidad de concursos de air guitar, pero ninguno de air castañuelas. El final de vídeo, cuando tocamos dicho instrumento sin estar él presente, es un grito de justicia. 

-Tienen madera de trampolín, hemos vuelto a ver los vídeos y primeros directos de la canción de Ana Belén. ¿La cantaban en sus casas o en las excursiones en coche con sus padres en los 80?

-Allí donde pillara. Empezamos a cantarla el 23 de febrero de 1984 y ya no paramos hasta las Fallas de 1997. No estamos en el Guinness porque se nos pasó llamar.

-¿Qué es lo mejor que han visto desde el balcón?

-Un crimen, pero era muy entretenido: resulta que él la mata y la entierra en el jardín... Ay, calla, que eso era La ventana indiscreta.

-Me siento más viejoven y delgorda que nunca... ¿Qué le puedo hacer? Díganme ustedes que entienden de esto.

-Nada, porque eso es congénito y degenerativo. Acéptalo y quiérete: al menos no eres feapa.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
4 votos
Comentarios

Ojete Calor: «Pensamos que Ana Belén podría desenvolverse bien cantando Agapimú, quisimos darle la oportunidad»