La belleza es una canción de Aute; la belleza es un personaje de Sorrentino contemplando desde una azotea una Roma que ya no existe; la belleza era Nueva York antes de que en las islas se cavasen fosas comunes para enfermos comunes de enfermedades poco comunes; la belleza es el silencio de los niños que no se atreven a llorar; la belleza son las lágrimas de una enfermera por la muerte de una madre que no es la suya; la belleza es un verso de Amelia Roselli enviado por WhatsApp; la belleza es el espejismo de intentar ser uno mismo; la belleza es la voz de Dores Tembrás recitando a Alejandra Pizarnik; la belleza es la soledad en los cuadros de Hopper y no en la uci de un hospital; la belleza son los gritos de la vecina haciendo el amor; la belleza son los delfines avanzando por la ría hasta el agua dulce; la belleza es un hombre pasando la aspiradora y escuchando a Mercedes Sosa; la belleza era Alfonsina Storni asomada al acantilado; la belleza es el último poema de todas las poetas suicidas; la belleza es encontrar en mi estantería la novela perfecta para vivir unas horas; la belleza es mi padre saludando a su nieto de balcón a balcón; la belleza es aquel beso mudo de Harvey Keitel y Holly Hunter en El Piano; la belleza es una escena de película que no te cansas de volver a ver; la belleza es una carta de amor enviada en la madrugada, son los lectores mandando mensajes de ánimo a sus libreros; la belleza son esos amantes despojados de la piel pero no de las palabras; la belleza es poder decir miedo y seguir conservando la calma; la belleza sería, si existiera, un político en silencio; la belleza es la lluvia derramándose sobre la calle vacía; la belleza es la esperanza y el pesimismo social conviviendo en un solo ser; la belleza es Arantza tosiendo y poniendo la palabra fin en su nuevo libro; la belleza es una familia riendo juntos con La vida de Brian; la belleza es lo que hace Cristian Bobin con cada frase. La belleza eran las meriendas de mi abuela Salesa donde podía haber chorizo o pan con tulipán o azúcar, pero nunca faltaba una buena historia.