«La relación entre Pepa Flores (Marisol) y Juan Pardo fue muy provechosa y profunda»

El escritor andaluz Luis García Gil analiza en el libro «Corazón rebelde» la faceta musical de Pepa Flores, Goya de Honor 2020

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Esta edición, los premios viajan a su ciudad, Málaga, pero aun así es muy poco probable que veamos sobre el escenario a la homenajeada con el Goya de Honor 2020. Un reconocimiento que intenta hacer justicia a una de las actrices con las que el cine español está en deuda. Pepa Flores fue Marisol, la niña prodigio de que nos embaucó con Tómbola, pero también una actriz y una cantante que se reinventó frente a la industria y contra los productores. Luis García Gil (Cádiz, 1974) reivindica en Corazón rebelde (Editorial Milenio) su carrera.

-¿Acudirá a recoger el Goya de Honor?

-Creo que no va a ser ella la que recoja el premio en persona, me sorprendería mucho, pero nunca se sabe. Sería una bonita forma de volver a verla bajo los focos.

­-¿Cómo ha recibido la noticia?

-Supongo que le ha hecho mucha ilusión. Siempre quiso hacer buenas películas, aunque no pudo desarrollar su capacidad como quería. Estaba dotada para hacer papeles ambiciosos más allá de su imagen estereotipada de niña prodigio.

pepa.Luis García Gil (Cádiz, 1974) reivindica en «Corazón rebelde» (Editorial Milenio) la carrera musical de Pepa Flores (Marisol)
Luis García Gil (Cádiz, 1974) reivindica en «Corazón rebelde» (Editorial Milenio) la carrera musical de Pepa Flores (Marisol)

-¿Por qué no despegó?

-Era un contexto muy complicado. Siempre quiso trabajar con los grandes directores del cine español. Lo hizo con Bardem, pero en una de sus peores películas. No lo consiguió con Víctor Erice ni con Gutiérrez Aragón. Salvo alguna excepción como Mario Camus, en Los días del pasado, a Pepa Flores la pusieron en proyectos de escaso calado. Encima, era cuestionada por lo que cobraba, como en Mariana Pineda.

­-Su silencio recuerda al de Greta Garbo...

-Pepa Flores no se escondió. Camina por su ciudad como una persona más que, a pesar de las tentadoras ofertas, ha decidido vivir en la discreción. Greta Garbo fue mucho más extrema y radical. Pepa Flores ya no es Marisol, sino una mujer normal y corriente.

-¿Fue un muñeco roto de la industria?

-No lo creo. Sí que tuvo que pagar un peaje muy alto. En los 60 topó con un productor muy inteligente, Manuel Goyanes. Ella era Un rayo de luz. Luego, vino el destape, su posado robado que fue portada en Interviú. En la Transición contaba más un desnudo que una interpretación, le pasó a Amparo Muñoz, la sexualización de su imagen como mito erótico. Hubo mucha carnaza, mucho morbo con su vida privada, pero ella tuvo una trayectoria adulta, a diferencia de otros como Joselito. Al final, conquistó su identidad.

Hubo mucha carnaza, mucho morbo con su vida privada. Al final, conquistó su identidad
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-¿Por qué dijo adiós al ruido mediático?

-Por hartazgo. Fueron muchos años en primera línea, bombardeada por la prensa del corazón. Su silencio es una conquista personal cargada de dignidad.

-¿Le pasó factura su deriva ideológica?

-Pasó de niña prodigio instrumentalizada por el franquismo a militar en el Partido Comunista. Verla levantando el puño en los 80 no era bien visto por la prensa.

-No fue la única.

-Pongo el ejemplo de Ana Belén. Consiguió salir airosa de los frentes abiertos, pero, claro, ella no conoció el éxito de niña tan fulgurante que tuvo Marisol.

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protagonismo para la cantante

-Hablamos de la actriz, pero su libro es una reivindicación de la cantante.

-Sí, es su faceta menos conocida, pero para mí la que mejor ha envejecido. Grabó 268 temas entre 1960 y 1983. Con los años, su voz casi rota ganó profundidad y experiencia. Los mejores compositores de los años 60 y 70 en España, Augusto Algueró, Juan Carlos Calderón, Juan Pardo, Manuel Alejandro, Luis Eduardo Aute o Serrat, con Tu nombre me sabe a hierba, escribieron canciones para ella. Sabían que les daba una personalidad, un timbre, una identidad, una sutileza capaz de convertir una nadería como Corazón contento en algo sublime. Marisol es un icono pop que se atrevió a cantarlo todo.

-Una carrera aún más maltratada.

-Vivimos en un país con poca memoria que no respeta sus mitos populares. Si hubiese nacido en Francia sería reivindicada de otra manera. España es un país un tanto olvidadizo. No se han preocupado de escuchar su cancionero y siempre estamos con la misma cantinela.

Si hubiese nacido en Francia sería reivindicada de otra manera

-¿Se mete en la parte personal?

-Su vida ayuda a entender su evolución artística. Su boda con Gades o su relación con Serrat. Pero huyó de los cotilleos.

-Hubo un gallego que lo ayudó mucho a la hora de documentarse.

-Solo tengo palabras de elogio para Juan Pardo. La relación profesional entre él y Marisol fue muy provechosa y profunda. Él me atendió maravillosamente, es un ser excepcional que merece toda la reivindicación musical. Alguien tiene que reivindicarlo. A mí me encantaría pero, como Pepa Flores, está muy retirado del foco mediático. Una biografía no dejaría de volver a centrar la atención sobre él.

-¿Le hizo llegar Pepa Flores su opinión sobre el libro?

-No hablé directamente con ella, pero le ha gustado. 

Alguien tiene que reivindicar musicalmente a Juan Pardo

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