Seis maneras de ser Joker

El villano de «Batman» es uno de los personajes malditos de la ficción, un psicópata total que permite interpretaciones colosales y únicas


El mal tiene muchas caras, formas, sabores y texturas. La maldad, inherente al ser humano, ha sido representada de tantas maneras en la ficción cultura que ha creado sus propios símbolos generales. La risa es uno de ellos. Una risa estridente, maniática y psicópata que agolpa las onomatopeyas de forma impostora, histriónica, elevada, tal y como lo hace el Joker, la representación total del mal en el universo donde Batman y Bruce Wayne comparten vida, máscara y destino.

No carece de cierta ironía que el símbolo de la psicopatía en Gotham sea un payaso, la profesión que destina sus fuerzas a hacer reír a niños y adultos. Joker hace llorar y gritar, hunde a su enemigo en la desesperación de tener que enfrentarse a un hombre sin piedad, capaz de los crímenes más violentos e ilógicos; pues hay una verdad absoluta, aquella que recuerda que el mundo de los cuerdos siempre será vulnerable al de los locos, siendo los primeros incapaces de ponerse en su lugar.

La psicopatía del personaje de DC Comics es tan famosa, que interpretarlo en el cine se ha vuelto un asunto de extrema delicadeza. Las diversas representaciones del Joker se han resuelto de diversas maneras, algunas de ellas históricas: el Óscar póstumo de Heath Ledger, tras una soberbia actuación -de las preferidas del público y la crítica-, y que hasta contó con advertencia de otro Joker, el de Tim Burton, el todopoderoso Jack Nicholson, que le explicó los riesgos que traía el interpretar al personaje. La hipérbole del actor del Resplandor sonó extraña, e incluso molesta y vengativa al no contar Nolan en absoluto para su revisión del superhéroe murciélago, pero ahí quedó.

RISA DIABÓLICA

Pero Nicholson, aunque sí hizo uno de los mejores villanos jamás vistos, no fue el primero en dar vida al payaso y asesino de pelo verde. César Romero, de origen cubano, fue el encargado en los sesenta de cumplir ante las cámaras en la legendaria serie de Batman, desfasada para algunos, de culto para otros.

El éxito de Tim Burton propició la aparición de una increíble serie de animación a principios de los noventa, que representó como pocas adaptaciones el universo de Bruce Wayne, debido a su inusual oscuridad pese a tratarse de un producto destinado al consumo infantil y adolescente. Ahí, aunque su cara quedaba oculta, estaba la voz de Luke Skywalker, de Mark Hamill, que realizó un doblaje ejemplar, dando vida y ofreciendo una de las carcajadas más macabras y terroríficas que la facción ha dado. Aún hoy, es habitualmente elegida como la más sádica de todas las que han ido apareciendo con el paso de los años. Su aportación no acabó ahí. En los últimos y exitosos videojuegos de Batman, Hamill volvió a prestar su voz al personaje, aportando su excepcional trabajo.

Tras Nolan y Ledger, Jared Leto cogió el relevo del personaje en Escuadrón Suicida. Una cinta irregular con un Joker más urbano y moderno que no acabó de encajar ni de gozar de un protagonismo en la película.

Ahora, Joaquin Phoenix, diamante por méritos propios de Hollywood, ha querido continuar el legado de la psicopatía. En Joker veremos una historia de origen, inédita, que narra el nacimiento del payaso asesino y caótico. De momento, ya le ha valido el León de Oro de Venecia, y promete ser un éxito mundial en taquilla. El 4 de octubre, el mundo saldrá de dudas y tendrá una nueva risa con la que temblar.

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