«Trabajar con Saura ha sido un auténtico placer»

La estrella de las jóvenes sopranos Rocío Pérez participa en el «Don Giovanni» que hoy inaugura la Programación Lírica coruñesa (Teatro Colón, 20.00 horas)


Aún en la veintena, la madrileña Rocío Pérez se ha abierto un hueco en los principales teatros alemanes. Berlín y Dresde la han aclamado como la Reina de la Noche en La flauta mágica de Mozart, un rol que esta temporada ofrecerá en el Teatro Real, donde la pasada causó sensación como Nanetta en Falstaff. Mientras, hoy y el domingo canta su primer papel mozartiano en España, la Zerlina de Don Giovanni, en la nueva producción que Carlos Saura estrena en A Coruña.

­-Ha triunfado en importantes teatros. Para ser considerado aquí, ¿sigue siendo necesario demostrar el talento fuera?

-Lo de valorar más lo de fuera que lo nuestro ocurre en España, pero también en otros países. Creo que salir siempre va a enriquecerte y abrirte más puertas. En mi caso, lo tenía clarísimo, quería salir para vivir la experiencia, aprender idiomas y probar suerte en un lugar en el que hubiera más oportunidades porque siempre hay tiempo de volver. Quizá lo que falta en España son más proyectos para cantantes jóvenes, que ofrezcan la oportunidad de dar visibilidad al cantante para la búsqueda de agentes y un lugar donde puedan empezar a desarrollarse como profesionales.

­-¿Qué diferencias observa entre Alemania y España?

-Las diferencias son claras, solo hay que ver el gran número de teatros que hay en Alemania que funcionan cada noche. Allí puedes escuchar música clásica hasta en los pequeños mercados de Berlín al aire libre, está en su cultura. Creo que aquí la lírica siempre ha estado relacionada con un sector más elitista y, aunque esa imagen está cambiando poco a poco, es demasiado fácil encontrar quien no ha pisado nunca un teatro de ópera.

­-Usted es uno de los mayores talentos jóvenes de la ópera en este país, pero ¿cómo llega al género lírico? 

-Mi encuentro con la música se dio a través del clarinete. Mis padres me apuntaron a los 9 años a estudiar ese instrumento y música. Pero más tarde yo misma pedí cantar en el coro de niños. Siempre me llamó más la atención el canto que el clarinete. Siempre he cantado de todo, pero recuerdo perfectamente el momento en el que decidí que quería dedicarme a la lírica; fue cuando canté mi primera ópera en el Teatro Real (The little sweep de Britten), tenía unos 13 años y me pareció un sueño. Así que en cuanto pude hice las pruebas al conservatorio y allí empecé a conocer el género. 

-¿Y qué le dicen sus amigos?, ¿no la ven como un bicho raro por cantar Mozart? 

-Ja, ja, ja.. Muy normal no les debo parecer... pero a mi alrededor siempre me han apoyado mucho. Tanto mi familia como mis amigos siempre están pendientes de dónde canto y cuándo pueden vienen a verme.

-¿Qué se debería hacer para aficionar a la gente joven? 

-Es un tema complicado, pero quizá deberíamos empezar en los colegios, que todo niño con 10 años haya ido con el colegio a ver al menos una ópera. Por otro lado, diría que el precio de las entradas es un obstáculo, pero ya no. Hoy día hay muchísimos teatros que ya cuentan con precios reducidos para jóvenes o descuentos. 

-¿Qué se lleva de esta primera experiencia con Saura?

-El ambiente de trabajo ha sido increíble, muy bueno. Y estar bajo la dirección del gran Saura ha sido un placer, es una persona maravillosa. Siempre ha estado muy abierto a las ideas de los cantantes. Es de agradecer que un director de escena te deje espacio para cantar con libertad, sobre todo en momentos complicados. 

-¿Cuáles han sido sus modelos como cantante? 

-Siempre diré que en mis inicios escuchar y ver a Natalie Dessay me enseñó muchísimo. Diana Damrau siempre será mi ejemplo como Reina de la Noche y cuando tengo que estudiar un nuevo rol, nunca me falta escuchar la versión de Joan Sutherland.

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