El doblaje, en boca de todos

Doblar o no doblar, esa es la cuestión. Un tuit de Antonio de la Torre ha desatado la polémica y abierto el debate del momento en el cine


Es mítica la frase de Clint Eastwood, con la voz de Constantino Romero, en la versión doblada al castellano de Gran Torino (2008): «¿Qué tramáis, morenos?». Una escena icónica que, en su versión original, resultaba ser una expresión un tanto difícil de traducir e interpretar. De hecho, su «what the hell are you spooks up?» original no ha conseguido igualar la popularidad de la frase en castellano.

Esto nos lleva a un debate hasta ahora semioculto en la sociedad española y el cine. ¿Es el doblaje un añadido innecesario? Unas semanas atrás, el actor Antonio de la Torre, galardonado con dos Premios Goya, encendía la mecha en Twitter: «Un crítico de cine que habla de una película que ha visto doblada es como si yo hago una crónica de un partido que he escuchado por la radio». Obviamente, las declaraciones no tardaron en agitar las redes, donde, por ejemplo, recibió el apoyo de compañeros de gremio como Anabel Alonso, que dobló a Dory en Buscando a Nemo (2003) y Buscando a Dory (2016).

Sin embargo, De la Torre también recibió críticas por parte del sector del doblaje, que le echaron en cara la «poca empatía con los trabajadores» y señalaron que, siguiendo esa lógica, «tampoco se podría hacer una buena crítica de un libro traducido». Antonio de la Torre ya había culpado anteriormente al doblaje del bajo nivel de inglés en el país, acusándolo de ser «una lacra». El actor afirma que «es mentira que no te enteres de la película por los subtítulos» y que verlas en versión original ayudaría a «entender la dimensión del trabajo de un actor con su voz». Aunque las palabras del malagueño se pueden entender en un plano referido solo a la crítica profesional, ha levantado una polvareda de opiniones enfrentadas sobre doblaje.

Entre los genios del séptimo arte hay opiniones dispares. El propio Hitchcock defendía el doblaje frente la subtitulación, ya que consideraba que la primera opción hace que el espectador pierda menos detalles de la película. Stanley Kubrick también prefería una versión doblada de sus obras -incluso apreció el criticado doblaje al castellano de El resplandor (1980)-, ya que le daba una gran importancia a la dimensión visual del filme.

Condiciones mejorables

Claudio Serrano, la imponente voz patria de Batman -dobló tanto a Christian Bale como a Ben Affleck- que hemos consultado en Fugas, considera que las críticas de actores profesionales «no buscan dañar al gremio del doblaje», pero admite que tienen sus diferencias. «Luego, a la hora de doblar una película de animación no tienen ningún problema», añade. También considera que las tácticas de márketing a la hora de fichar cantantes, influencers o demás famosos para doblar un personaje pueden resultar perjudiciales de cara a la calidad del producto final. Según Claudio, «las condiciones deben mejorar. No podemos doblar a ciegas, y además cobrando poco y mal. Ojalá pudiésemos estar a la altura de nuestros colegas europeos».

Existen, además, numerosos mitos alrededor del doblaje que conviene corregir. Una de las mayores críticas esgrimidas contra el doblaje es que es una creación franquista para manipular películas durante la dictadura. Realmente se creó pocos años después de la primera película sonora, El cantante de jazz (1927). En los inicios de la Segunda República, se usaba con la idea de llevar el cine a todo el mundo, alfabetizado o no. No se puede negar que el franquismo utilizó el doblaje para sus propios beneficios propagandísticos, pero no fue una creación ex profeso.

Tampoco es cierto que España sea el único país que dobla películas. Alemania, Francia e Italia también lo hacen. Lo que sí que nos diferencia de los otros países es que la oferta de versión original es mayor. Sin embargo, en un mundo dominado por el consumo en streaming -con la capacidad de elegir idioma y subtítulos-, las versiones dobladas siguen apareciendo en el mercado. Es más, Netflix es conocido por doblar a numerosos idiomas sus series más conocidas. Sin ir muy lejos, la última temporada de La casa de papel (2019) está doblada al alemán, francés, inglés e italiano. ¿La defensa a ultranza de la versión original a la hora de ver una película puede esconder cierto aire elitista?

Ni tan bueno ni tan malo

Giaime Alonge, guionista y profesor de historia del cine en la Universidad de Turín, explica que «la idea de que una copia subtitulada es 'superior' indica una concepción literaria del cine, donde las escenas, la fotografía o los movimientos de cámara tienen menor importancia a ojos del espectador frente a los diálogos». Para el experto italiano, no existe una opción mejor o peor en estos dos casos, ya que cada una de las opciones tiene sus pros y sus contras. ¿Qué tiene más valor para el espectador? ¿La interpretación genuina y los diálogos o el conjunto de la fotografía y el montaje de la película? Ustedes deciden.

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