Y Mickey se comió Hollywood

Las últimas compras han convertido al ya de por sí inmenso imperio Disney en la mayor empresa de contenidos del mundo del cine. De Marvel a Star Wars, el ratón lo tiene todo


En el principio fue un ratón. Pero el roedor de grandes orejas y pantalones rojos se ha convertido ya en un inmenso monstruo audiovisual imposible de batir. La batalla por los contenidos la comenzó a ganar Disney hace décadas. Millón a millón, compra a compra, preparándose para convertirse en la mayor plataforma digital. Por 6,99 dólares al mes, en otoño el público estadounidense podrá verlo todo. Desde Blancanieves a La guerra de las galaxias, pasando por los Simpson o un documental de National Geographic. Debajo de la candidez de aquel It's a Small World que nos recibe en los parques de atracciones de Disney, se escondía una estrategia comercial propia de cualquier tiburón de Wall Street. ¿Cómo va a afectar esta operación y el lanzamiento de la plataforma de Disney a la industria del cine?

 

PRIMER PELDAÑO, PIXAR

La última gran operación es la compra de Fox, realizada en varias fases. Pero la estrategia empezó años atrás con ABC (que incluye la división de noticias pero también series como Anatomía de Grey o Modern Family), ESPN (deportes, como la NBA o la liga de fútbol americana). Y continuó con la compra de su principal rival en animación, Pixar, el referente de la otra forma de hacer dibujos. Un salto importante no solo en clave económica, sino también creativa: hacerse con la madre de Toy Story, que ya había parido otros éxitos como Buscando a Nemo, o Los increíbles, proporcionó a Disney la posibilidad de eliminar un competidor que había llenado de aire fresco la animación y modernizó su propia imagen. Pixar costó a Disney 7.400 millones de dólares. Pero sumemos estrenos posteriores: Up recaudó más de 735 millones de dólares, Toy Story 3 superó los 1.000 millones, al igual que Buscando a Dory, Del Revés tiene una taquilla internacional que acumuló más 800 millones, y el último estreno, la segunda parte de Los increíbles, superó también la barrera de los 1.000 millones. Parece claro, a la vista de los números, que el negocio les ha salido redondo.

Por si la suma de empresas no fueran suficientes, después llegó la compra de Marvel, Lucasfilm (y toda la factoría de La guerra de las galaxias con ella), y sobre todo, la inmensa Fox. A Disney le ha costado una larga negociación y 71.300 millones de euros hacerse con esta empresa. El último paso ha sido 21st Century Fox, (con Avatar, Los 4 fantásticos o Deadpool). Pero aquí están también la división más independiente (Fox Searchlight, productora La forma del agua, Gran Hotel Budapest, 12 años de esclavitud ...), Blue Sky (detrás de Ice Age), FX (la cadena de Homeland), National Geographic, y el 60% de Hulu, la marca que lanzó El cuento de la criada. Al paquete, no lo olvidemos, se suman series de animación tan icónicas como Los Simpson, Futurama o Padre de familia. Con todo esto en sus manos, una empresa especializada en crear taquillazos para el público familiar, ¿apostará por contenidos más homogéneos, éxitos asegurados, o reservará parte del botín a productos más independientes y arriesgados? La acumulación en una sola empresa del 40% de la taquilla cinematográfica mundial puede ser un buen motivo para apostar por lo primero y seguir haciendo caja.

EL ENEMIGO ES NETFLIX

Detrás de las compras masivas de Disney de estos últimos años hay una motivación clara: plantar cara al modelo Netflix. La plataforma tiene más de 130 millones de clientes en todo el mundo. Amazon Prime Video suma 26 millones. Para luchar contra este nuevo sistema, en noviembre la empresa lanzará Disney+ en Estados Unidos (no hay fecha para su llegada a otros países) con una cuota de 6,99 dólares al mes. Por debajo del precio básico de Netflix en Estados Unidos, que acaba de pasar de 8 a 9 dólares, y del paquete estándar, el más habitual en dicho país, que cuesta 13 dólares. Precios más bajos, por dos razones, según los analistas norteamericanos: Disney quiere llegar de forma rápida a más público, pero además el catálogo será más limitado (un 20% menos que Netflix, se calcula).

En declaraciones a la revista Variety, la directiva de Disney Christine McCarthy afirmó que esperan alcanzar de 60 a 90 millones de suscriptores en todo el mundo al final del 2024, dos tercios de ellos fuera de Estados Unidos. Y no es descabellado que lo logren. Cabe recordar que las películas de Disney ingresaron en el 2018 más de 7 billones de dólares. El tirón del cine que produce la compañía fundada por Walt Disney sigue siendo notable: en el fin de semana de su estreno, Dumbo sumó 550.000 espectadores en España. Según los datos de la web www.taquillaespana.es, con datos actualizados a primeros de mayo, la película dirigida por Tim Burton había recaudado en nuestro país más de 13,4 millones de euros. A pesar de que sea cuestionable, desde un punto de vista creativo, la estrategia de trasladar a imagen real los clásicos de animación, desde luego resulta de lo más lucrativa. Dumbo será, de hecho, uno de los reclamos de la nueva plataforma. Y habrá más.

La apuesta de contenidos, aunque limitada, es fuerte: todos los nuevos estrenos del 2019 en adelante, de las marcas principales Disney, Pixar, Lucasfilm y Marvel estarán en la nueva plataforma. Y eso incluye no solo Dumbo, sino también varios taquillazos como Avengers 4, Capitana Marvel, o estrenos que prometen arrasar en taquilla: la próxima de Star Wars, o las secuelas de Toy Story, Frozen y Maléfica, y las nuevas versiones en imagen real de Aladín y El rey león.

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