Dos décadas dando Estopa

Hace 20 años que salía el álbum de debut de un dúo que se convirtió en todo un fenómeno pop. Su discográfica lo celebra con una lujosa reedición


redaccion

Hay un punto de autenticidad en Estopa que ni se compra ni se adquiere con el tiempo. Es la que se tiene o no se tiene. Y los hermanos David y José Manuel Muñoz la tenían. Lejos de fabricar una identidad en base a héroes anglosajones, historias peliculeras y glamur de lentejuelas, estos dos chavales de Cornellá de Llobregat aparecieron a finales de los noventa como un soplo de aire genuino (y también fresco) en el panorama pop español.

Su música emanaba directamente del vacile del bar tras una larga jornada en una fábrica de montaje. No buscaba producciones exquisitas ni ejercicios sonoros rebuscados. Apelaba a la rumba, al rock de Extremoduro y, en momentos puntuales, al rap. Todo para contar, sin artificios ni metáforas indescifrables, historias en las que los coches se citan con marca y modelo, el cantante pierde la cabeza por una chavala y los baños son testigos de vidas echadas al retrete entre gramo y gramo de coca.

De pronto, se produjo el chispazo. Aquel trabajo el homónimo Estopa, se convirtió en el disco del año superando el millón de copias vendidas. Los versos de «Por la raja de tu falda / yo tuve un piñazo con un Seat Panda» pasaron a ser en esa pieza que se canturreaba en oficinas, pasillos universitarios y zanjas de obras en carreteras. Sí, Estopa eran, más que nunca, el pop del pueblo. Su desarmante sencillez se había extendido de un modo tal que resultaba imposible quedarse al margen de su gracia. Y, lejos de convertirse en un efímero estallido de chispa, el idilio con el público se prolongó durante años y años.

Vista atrás ampliada

Ahora, con la excusa del 20.º aniversario de aquel primer álbum, se reedita este con abundantes extras. Por un lado, se encuentra el disco original. No ha perdido nada de su tersura. Temas como La raja de tu falda, Como Camarón o El del medio de Los Chichos, que forman parte de la banda sonora del pop nacional, siguen sonando como el primer día. Además, se adjunta otro cedé con las maquetas originales donde, con guitarra y voz, las mismas piezas (y otras inéditas) ya dejaban entrever su potencial.

La jugada la completa un deuvedé que recoge el multitudinario concierto en el Pabellón de los Deportes del Real Madrid en diciembre del 2000 en plena efervescencia del fenómeno. Y, por último, se incluye un libreto con textos firmados por Diego A. Manrique y abundantes fotografías de aquellos maravillosos años. Por cierto, en él Rosalía recuerda que este disco fue la primera cinta que se compró en su vida.

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