Adivina quién toca esta noche

El público acude a ciegas: desconoce el cartel y, hasta última hora, también la ubicación del sarao, que nunca es un lugar común: garajes, azoteas, rings de boxeo, casas de desconocidos. Sofar Sounds se acaba de estrenar en Galicia. Y estuvimos allí


Hace ya un rato que la luz artificial ilumina la céntrica calle Torreiro de A Coruña; es viernes, 26 de octubre, no son ni las ocho y media y la noche está cerrada y hace frío ya. Una piña de gente se amontona inquieta, encogida -calada va, calada viene-, a las puertas del Bristol, pero aunque la instrucción del correo era clara, número 11, no puede ser aquí, demasiado obvio, tremendamente decepcionante por tan mítico el local. Y entonces los corrillos se ponen en marcha, se adentran en el portal consecutivo y enfilan escaleras arriba. Les sigo. 1ºD. Taller de Marieta y Manolo Cremallera, artistas y artesanos, lugar de referencia en creación de moda joven en piel y hoy, también sala de conciertos, escenario del primer Sofar gallego. De Songs From a Room viene el palabro, que designa sesiones musicales clandestinas, íntimas, con fechas señaladas, que arrancaron en Londres hace ya diez años y que aterrizaron en Madrid en el 2014 con medio mundo ya conquistado. El resto va a ciegas: el cartel y el lugar, espacios originales -azoteas, oficinas, iglesias, jardines interiores, dormitorios de desconocidos- de los que el público solo tiene santo y seña horas previas al día en cuestión. ¿Cómo? Estando atentos a sus redes y a su web para, deprisa, apuntarse a las próximas citas, donde quiera y cuando quiera. Luego, a esperar: si hay suerte, la convocatoria llegará vía email.

En la puerta, Carolina sonríe traviesa con nervios de debutante. Desdobla un papel arrugado, reclama nombres y toma nota: adelante pues. Dentro, unas 20 personas se acomodan, curiosas, entre máquinas de coser, metros de tela enrollados en rodillos mayúsculos y chispeantes maniquíes. Entre bambalinas, un tipo con flequillo, corbata y deportivas amarillas dispone las guitarras y a dos metros otro le comenta a su colega que le saque discretamente un foto con un apaisado mural de fondo alimentado de coloridos recortes de tebeos; será el único teléfono, al bolsillo tras el clic, que asome en toda la noche. No habrá pantalla alguna iluminada cuando arranque el espectáculo, nadie sentirá la necesidad de desenfundar el móvil y ponerse a grabar, porque están, en el más literal sentido de la palabra.

No habrá tampoco murmullos, ni apenas movimiento: los cerca de 40 asistentes que finalmente acabarán llenando el obrador coruñés se acurrucarán en el suelo atentísimos a lo que sucederá al frente, cuando las tres bandas escogidas para la inauguración -The Oafs, Maneida y Mounqup- arranquen sus respectivas funciones. Pero antes, dos que se encuentran, tú por aquí, vaya, qué sorpresa, y uno se acerca a un mostrador que hoy es barra y pide un par de cervezas bien frías. Saca por primera vez la cartera, porque no se pasa por caja a la entrada, nadie pone precio al Sofar; al final, procesión del cepillo: quien quiera, si quiere, deslizará lo que quiera en el fondo de un sombrero que pasea Carolina.

Michel -como siempre despeinado, pero hoy todavía más contento, casi histérico porque además coincide que sopla velas- se presenta, hola chavales, y presenta el tema que tantos meses lleva mimando: a Afonso Carvalhido, a Eva Gomes, a João Dias y a Raul Carvalho, recién llegados de Viana do Castelo; a Nelson, a Julian a Javier y a Edu, desde Narón; y a la brutal Camille Hèdouin. Habla de la dinámica, de la filosofía Sofar: conciertos familiares en escenarios únicos (con aforos variables, hoy de 20, mañana de 300), tres grupos y cuatro canciones cada uno, mejor si no se parecen en nada. Pide silencio y atención. Nos invita a tomar asiento y empieza la fiesta.

La Voz de Galicia
Lo sentimos, no hemos podido atender su petición.

Ritmos folk y un torrente de voz de mujer, percusión frenética, divertida, y el desconcierto de un clarinete perfectamente encajado. Una cuerda de guitarra rota, una sonrisa de lado y qué buena la improvisación. Un tema en exclusiva, tan tímido, tan mágico. Y el nervio electrónico, el movimiento, raza pura, sonidos con textura, escalofríos. Veinte minutos y otros veinte y otros veinte. Rapidísimos. Y ya apuntados en la lista del siguiente.

La Voz de Galicia
Lo sentimos, no hemos podido atender su petición.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
7 votos
Comentarios

Adivina quién toca esta noche