Scorpions y Kiss, la leyenda continúa

El Resurrection ya está aquí. Un centenar de bandas de metal y punk para cuatro días de tralla sin concesiones en Viveiro


Cuando alguien se interesa por las razones que a uno le animan a invertir un largo fin de semana de julio en acudir al Resurrection, la respuesta no puede ser más sencilla: porque es el mejor festival para el mejor estilo de música que jamás haya golpeado tus neuronas. El gancho son los cabezas de cartel, obviamente. Este año, con Scorpions y Kiss como banderas, la cita de Viveiro firma la más asequible de sus trece ediciones. Pero, amigo, estamos hablando de un centenar de bandas y de cuatro días de conciertos sin tregua. Así que va a ser muy difícil que no encuentres algo que se ajuste a tus preferencias. Piensa, además, que el invento de los hermanos Méndez ha conseguido algo verdaderamente complicado: más allá del fichaje de tal o cual grupo, el Resu funciona como marca por sí mismo. Que el personal se haga con sus bonos en cuanto se anuncian las primeras ofertas, allá por diciembre, sin ni siquiera adivinar aún quiénes machacarán tu cuello de headbanger, entraña un acto de fe que nunca ha sido traicionado. El Resurrection Fest también es convivencia, noches sin final conocido compartiéndolo casi todo, días de plácidas resacas y mucha agresividad, claro, esto no es el crucerito de Shakira, pero únicamente bajo los escenarios. Si no estás leyendo estas líneas desde algún garito de Viveiro es que no te has enterado de nada en los últimos trece años. O quizás no hayas tenido la oportunidad de fichar desde el principio esta vez. Si es así, tranquila, tranquilo; lo que queda por delante no tiene desperdicio.

DE GHOST A PROPHETS

Dejando al margen la descarga de bienvenida del miércoles, que con gente como Ministry nunca puede defraudar, lo que queda atrás se magnifica por la presencia, anoche, de Ghost sobre el escenario principal. Es probable que Tobias Forge haya despistado a más de uno al cargarse en Prequelle, su último trabajo, a su tercer personaje, el Papa Emeritus lll, para dar paso al Cardinal Copia, un tipo a medio camino entre el Inocencio X que pintó Velázquez, su corrosiva versión a manos de Bacon y el cliente vip de una barra americana. No importa. El sueco, sus enmascarados y la extraña combinación de pop y oscuridad que practican están en forma.

Esta noche es para Scorpions. De aquella gloriosa formación que barrió las listas de éxitos en los 80 con Still Loving You, Big City Nights y demás sobreviven en la banda el entrañable alopécico Klaus Meine, Rudolf Schenker y Matthias Jabs, que han soldado al exMotörhead Mikkey Dee a su batería. El resto, compañeiro, depende de tus inclinaciones. Yo destacaría a Megadeth y, sobre todo, a Paradise Lost, recuperada hace tiempo su antigua y melancólica brutalidad.

Kiss llega mañana. Otra leyenda. Rozando las setenta primaveras, ni Gene Simmons, el tipo que se disputó con Dio la diabólica asociación de los cuernos y el metal, ni Paul Stanley, un chaval tímido que superó sus problemas estéticos a base de dejarse guedellas, exudan las feromonas que los convirtieron en auténticos destructores de somieres, allá por los 70. Todo lo demás sigue ahí. El maquillaje. El espectáculo. La lengua interminable de Simmons. Los clásicos. No sería justo despedir estas líneas sin citar a Prophets of Rage, el último proyecto de Tom Morello. Si no te ha quedado claro, te lo repito. No hay nada mejor que puedas hacer fuera del Resu.

La apuesta son dos bandas legendarias que barrieron las listas de éxitos de los 70 y los 80. ¿Quién no recuerda «Still Loving You», la madre de todas las baladas, o la lascivia desorejada de «Lick It Up»?

Del 11 al 14 de julio. viveiro ENTRADAS a partir de 85 EUROS

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