10 razones para adorar a Beyoncé

¿Es la interprete de «Single Ladies» la estrella definitiva de la música popular del momento? Muchos piensan que sí. La historia viene de lejos, pero ahora se encuentra en un momento en el que parece un volcán en plena erupción


1. Apoteósica actuación en el festival Coachella.

Empecemos por lo más reciente. El New York Times no escatimó entusiasmo y tituló: «Beyoncé es más grande que Coachella». Su pase por el festival dejó a todos boquiabiertos. Desde la era de Michael Jackson no se había visto una exhibición de grandeza similar. Lo que se pudo contemplar ahí es ni más ni menos que a la estrella musical más deslumbrante del momento brillando con todo su esplendor. Cuando muchas veces se duda de si el presente del pop dejará figuras para la posteridad, aparece ella para certificar que sí, que en el futuro será recordada.

 2. Una cantante de la vieja escuela con una gran voz

Esa mezcla de éxito desmesurado y belleza arrebatadora, sacó a relucir uno de los peores tics de la crítica: el prejuicio. Había que estar muy sordo. Con solo escuchar su modo de cantar, quedaba claro que aquí había algo más. Esa voz educada en el coro la Iglesia Metodista Unida de San Juan en Texas miraba de cría a cantantes como Steve Wonder, Tina Turner, Michael Jackson o Whitney Houston.

 3. Su muy apreciable etapa con Destiny´s Child

Ha crecido tanto la figura de Beyoncé que, a veces, se ve a su antiguo grupo como algo prescindible. Error. Hagan solo una prueba. Pongan una canción como Bootylicious e intenten controlar el cuerpo. Es solo un ejemplo de un ramillete de temas como Lose My Breath, Say My Name o Independent Woman. ¿Sigues pensando lo mismo?

 4. La convulsión que supuso Crazy in Love

Aquel huracán de vientos, dominio vocal y fuerza arrebatadora con el que irrumpió Beyoncé en solitario en el 2003 resultó definitivo. Solo alguien sin sangre en las venas se podía resistir a esa exhibición de pop negro y ardiente, en el que la artista ponía sobre la mesa garra, erotismo y un poderío fuera de lo común. El videoclip que lo acompañaba redondeaba la jugada. Era solo el principio.

 5. Un lado suave, pero sobre todo un lado explosivo

En su tercer disco, el doble I Am... Sasha Fierce (2008), Beyoncé se dividió en dos. En un cedé se mostraba tímida, sensible y melosa. En el otro, explosiva, sexi y arrebatadora. Sin desmerecer al terciopelo, lo cierto es que donde la artista marca la diferencia y se hace gigante es en esa segunda vertiente, cuando se le hincha la vena y la garganta ruge. Ahí se revela como la sucesora de Tina Turner, una artista felina que lleva la música a un nivel emocional fuera de lo común.

 6. El videoclip de Single Ladies, un icono pop

Sí, seguro que lo has intentado imitar, que te has partido de risa con las parodias y recuerdas a Beyoncé siempre por esa pieza. Inspirado en las coreografías de Bob Fosse, rodado en blanco y negro y apostando por el minimalismo, arrasó. Si Michael Jackson tuvo el moonwalk y Madonna el vogue, ella tiene este baile carismático e identificativo. En directo es uno de sus platos fuertes.

 7. Sentido del espectáculo a la altura de los grandes 

Lo de Coachella se trata del último capítulo de una serie de actuaciones memorables en las que Beyoncé mezcla cuerpo a cuerpo, pirotecnia y una clara intención de dejar al espectador sin habla. Además de sus directos, se pueden revisar apariciones legendarias en los Billboard Awards, los EMA, los Bet o los Grammy. Pero si hay una que quedaría grabada para siempre en la memoria colectiva es su exhibición en la Superbowl del 2013. Entre llamaradas de fuego, luminotecnia estratosférica y juegos de vídeo demostró encontrarse muchos palmos por encima del resto.

 8. Cada vez mejor

La carrera de Beyoncé se dibuja en una constante línea ascendente. En concreto, sus dos últimos álbumes -Beyoncé (2013) y Lemonade (2016) -son joyas incontestables. Se trata de excelsos catálogos de música negra, genéricamente enmarcada en el r&b pero con derivaciones en el soul, el funk, el reggae, el rock y hasta el country. Piezas elaboradas con amor a las raíces pero con una perspectiva totalmente actual. La crítica finalmente se puso a sus pies y Lemonade figuró como mejor disco del 2016 en las listas de medios como Rolling Stone, New York Times o The Guardian.

9. Siempre al lado de los mejores colaboradores

Al margen de la alianza artístico-empresarial con su marido Jay-Z, el imán de Beyoncé atrae a su vera a algunos de los talentos más sobresalientes de la música contemporánea. En Lemonade se puede ver una muestra bastante precisa. Desde Jack White en Don’t Hurt Yourself a The Weeknd en 6 Inch, pasando por Kendrick Lamar que le ayuda a inflamar la apoteósica Freedom.

 10. Símbolo del emponderamiento

Aunque el feminismo de Beyoncé se ponga en entredicho, por sus vídeos sexualizados o canciones como Single Ladies, lo cierto es que en muchos casos se ha tomado como referente. Hay que acudir a Madonna para encontrar un caso parecido. Una mujer se erige como la figura superlativa del pop actual lanzando mensajes en el poderoso formato de la canción popular. «¿Quiénes dominan el mundo? ¡Chicas!», cantaba en la trepidante Run The World. En su vídeo mira a los hombres con el mismo desafío con el que Michael Jackson se enfrentaba a los pandilleros en Bad. Y, ojo, se trata de una mujer negra, que mira a África, pero también a Sudamérica. Su versión del Mi gente de J Balvin en un festival tan pijo-hipster como Coachella tiene mucho de simbólico para quien quiera leer entre líneas.

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