Ángel Stanich, el artista enigmático que se ama o se odia

Uno de los músicos del momento llega hoy a Santiago. Hace unos meses arrasó en el Playa Club de A Coruña con un vibrante concierto que dejó claro que no se trata de un nombre más. Hoy actúa en Santiago, a las 21.30, en la sala Capitol.

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Para algunos la aparición de Ángel Stanich supuso una de las mejores cosas que le ha pasado al último pop español. Para otros se trata de un horror sonoro. Extraña pero al tiempo accesible, su música se ha colado entre los melómanos generando reacciones polarizadas. Esa dicción trémula, de un cantante que igual recuerda a Leiva como a Albert Plá; ese sonido pop-rock bien definido y con tendencia a la psicodelia; esas letras que no se acaban de entender del todo, pero que dejan versos luminosos como «Tu amor no arde / solo escupe fuego», de esos que no se olvidan. Todo ello lo ha convertido en uno de los hombres del momento.

En el DNI responde por Ángel Estanislao Sánchez Durán, nacido en Santander en 1987. Por ahora tiene editados dos álbumes -Camino ácido (2014) y Antigua y barbuda (2017)- y tres epés - Disparar a un hombre en Reno (2014), Cuatro truenos cayeron (2015) y Siboney (2017)-. Con sus últimos movimientos llamó la atención de la multinacional Sony, en donde parece que ha encontrado un trampolín hacia un público más allá del habitual del rock alternativo. Los que sienten la llamada rara vez encuentran en la decepción en sus directos, como el que hoy ofrecerá en Santiago (Capitol, 21.30 horas, 15/18 euros).

En noviembre del año pasado se le pudo ver en Galicia. En A Coruña, con el Playa Club a sus pies, dio un concierto vibrante y sudoroso con más de un momento para el paroxismo. Respaldado por una banda sólida que le permite explayarse a gusto, semeja que este antiguo estudiante de periodismo reconvertido a músico haya encontrado su vehículo de expresión perfecto. Lo que se pudo ver en aquel escenario era la fotografía perfecta de la plenitud.

«Prefiero ser Bob Dylan que Manuel Campo Vidal», canta en una de sus canciones haciendo mención, quizá, a ese giro profesional. Quien desee saber sobre él deberá rebuscar en esas letras, en las que esparce trozos de su vida. Sí, porque Ángel Stanich no ofrece entrevistas. Ironiza con ello constantemente en el disco. «¿Qué dirá la prensa? ¿Qué dirá la prensa?/ Si no haces entrevistas, que digan lo que quieran» canta en Mátame camión.

Alimentando con esa actitud su imagen enigmática, el hombre cuyo rostro se refugia entre una alborotada pelambrera y una barba generosa se encuentra con un puñado de canciones que ya son mini hits del pop patrio. Escupe fuego, Mátame camión o Le Tour 95 poseen la pegada guitarrera y la inmediatez melódica para enganchar la instante. Y pasajes como Camaradas, Casa Dios o Un día épico la sustancia suficiente como para confirmar el amor a segunda vista. Que exista alrededor un ejército de haters en las redes sociales genera el ecosistema perfecto para que no pase desapercibido.

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