María Castro: «Lo que más me cuesta hacer del día es meterme en la cama»

CARLOS CRESPO

FUGAS

Dos cuestiones a las que ha sido ajena han determinado su vida: ser pelirroja y ser gallega. El resto le ha ido llegando como consecuencia de su incontenible capacidad de trabajo y de un talento forjado a golpe de cabezonería y tesón. El próximo fin de semana regresa «feliz» a su tierra para poner en escena la exitosa comedia de enredo «Dos más dos» que protagoniza junto a Daniel Guzmán, Miren Ibarguren y Álex Barahona

20 ene 2018 . Actualizado a las 23:22 h.

El dilema está servido y es de esos que el espectador se lleva consigo más allá del umbral del patio de butacas. ¿Qué haríais si para reactivar la pasión de un ya anodino matrimonio vuestros mejores amigos os proponen un intercambio de parejas? Sobre esta, en apariencia, frívola proposición Dos más dos articula un enredo de notables dimensiones. «E inesperadas consecuencias», apostilla María Castro.

-¿Dos más dos siempre son cuatro?

-Pueden ser hasta ocho, como dice la función. Siempre y cuando todos estén de acuerdo y sea bajo el mismo techo.

-Te traslado una de las cuestiones que plantean los directores de esta función, ¿es posible mantener la pasión en las relaciones largas?

-Sí, claro que es posible pero hay que currárselo. Si nos hacemos cómodos, adiós. Si abandonas la lujuria un mes ella te va a abandonar a ti seis.

-Y otra más de las que subyacen en la obra, ¿es suficiente el amor para mantener unida una pareja?

-No. A veces el amor se convierte en algo insano. Hace falta amor racional, respeto, cariño y, por supuesto, sexo.

-¿Hay solo una manera de entender la fidelidad?

-Uf, esta sí que es complicada... Creo que no. La fidelidad se asienta en las normas que acuerda cada pareja. En base a eso mi idea de la fidelidad puede no tener nada que ver con la tuya.

-¿Sigue siendo el sexo un gran tabú incluso dentro de la pareja?

-Para muchas sí. Es algo que está ahí, que muchas veces genera un problema pero del que no se quiere hablar. Y creo que no hay nada más sano que ser transparente en la pareja, en todos los aspectos. En este también. Es algo no fundamental pero sí importante.