Los dandis de la modernidad

Editan una antología de textos de escritores de finales del siglo XIX, con Baudelaire a la cabeza, que entonces fueron tachados de decadentes y reaccionarios, por su combate contra el naturalismo y su forma de cuestionar el progreso, pero que hoy son considerados pioneros de las vanguardias

.

No. El lector decadente no es un ensayo sobre la pérdida de peso de la literatura de calidad en la sociedad actual o sobre cómo el perfil del amante de los libros ha caído en desgracia banalizado quizá por el preocupante dominio de las pantallas e Internet que todo lo arrasa. Este es un objeto de discusión absolutamente pertinente, pero no el asunto que aborda la nueva publicación del sello gerundense Atalanta. La propuesta de Jacobo Siruela resulta felizmente mucho más lúdica. Es un fenomenal bestiario confeccionado al alimón por el conde y Jaime Rosal -periodista barcelonés que, por ejemplo, se ha ocupado largamente de la vida y la obra de Giacomo Casanova, otra ilustre figura decadente- al modo de antología de textos de autores británicos y franceses que a fines del siglo XIX emprendieron su particular cruzada contra el naturalismo, mentes refinadas que (con Baudelaire a la cabeza) dudaban de las bondades del progreso. Hoy son tenidos por grandes pioneros de la modernidad pero en su época fueron tachados de decadentes, tal es el caso de, entre otros, Gautier, Beckford, Beerbohm, Huysmans, Villiers de L’Isle-Adam, Bloy, Mallarmé, Mirbeau, Lorrain, Louÿs, Schwob, Wilde y Crowley.

Rosal, en su esclarecedor prólogo, sitúa el nacimiento del movimiento decadentista en una época en que coinciden la caída de Napoleón III, la proclamación de la Tercera República de Francia y el nacimiento de la economía capitalista, con el consiguiente camino de empobrecimiento del proletariado. En esa situación de frustración moral, de desmoronamiento social, surgen una serie de escritores que combaten el hastío como «profetas clamando por siempre el credo elixirizado, el verbo quintaesenciado del decadentismo triunfante», en palabras de Anatole Baju, quien explica cómo dan la vuelta irónicamente a un término que la crítica académica había utilizado con intención vejatoria.

 Sofisticación

«El decadentista era un escritor de vuelta de todo, caracterizado por una enfermiza sofisticación en lo artístico, el equivalente al dandi en lo social, uno de cuyos modelos será Oscar Wilde. Habría que añadir -prosigue Rosal- el elemento fantástico aportado por Poe y sus alucinantes creaciones, producto de sus coqueteos con las drogas y su alcoholismo». Su escepticismo, a veces reaccionario, su cuidada estética literaria, su ironía, su huida de la vulgaridad, resultan ahora sinónimo de vanguardismo, en una actitud que parece especialmente pensada para combatir hoy la frivolidad del pensamiento dominante y el alza de los extremismos, que afloran en procesos históricos que Baudelaire identifica con momentos en que las civilizaciones alcanzan una fase de envejecimiento.

Votación
0 votos
Tags
Comentarios

Los dandis de la modernidad