Los maravillosos embustes de Karl May


Hasta que se invente algo mejor, los libros de aventuras siguen siendo la forma más maravillosa de matar el tiempo que ha inventado el Homo sapiens. Por eso amamos la literatura de Karl May (Ernsthal, 1842-Dresde, 1912), uno de los mayores -y más talentosos- embusteros que han conocido las letras europeas desde las trolas estratosféricas del barón de Munchausen.

Como Munchausen, May también era alemán, y fue uno de los primeros escritores que viajó por medio mundo sin salir de su cuarto, inventándose sin titubeos las más formidables hazañas. Lo mismo podía escribir del Lejano Oeste que de Oriente Medio. Lo importante era plantar a sus personajes en unos territorios fantásticos y aderezar sus episodios con heroicidades propias de los antiguos libros de caballerías.

Cuando, ya a los 57 años, visitó Italia y Jerusalén tuvo la misma decepción que cuando, cuatro años después, viajó por primera vez a Estados Unidos y descubrió que su imagen de los indios, plasmada en la serie sobre Winnetou, no coincidía con la realidad de los nativos americanos. Pero a quién le podía importar ya la realidad a esas alturas del juego.

Tuvo la mala fortuna de ser uno de los autores favoritos de Hitler -el mismo sambenito que todavía persigue a la música de Wagner- y sus libros siguen siendo hoy auténticos superventas en la Alemania del siglo XXI, así que habrá que reconocerle -al menos- un don único para llegar a todo tipo de públicos y mentes (incluso a las más extraviadas).

Un siglo después de su muerte, varios sellos españoles se suman a la recuperación de sus sagas. Reino de Cordelia rescata en A través del desierto la primera entrega de las aventuras del viajero alemán Kara Ben Nemsi y su criado Halef Omar.

En estas 600 páginas, que se devoran con la intensidad intrínseca del género, asistimos a las peleas de Nemsi y Halef con todo tipo de tribus, bandidos y ejércitos, y a una fascinante -por inverosímil- incursión del infiel europeo hasta la mismísima fuente de agua sagrada de La Meca. Qué grande es May.

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