«Ir de divo por la vida es complicarse las cosas»

TEXTO: VIRGINIA MADRID

FUGAS

Canta en los mejores teatros del mundo, tiene su agenda completa hasta el 2020 y ya sabe lo que es el éxito con mayúsculas. Cuando empezó le llamaban «el policía cantante», hoy se ha ganado a pulso ser uno de los mejores tenores del momento.

04 ago 2017 . Actualizado a las 05:30 h.

Le encanta la música y escucha desde salsa y bossa nova hasta pop y rock, le gustaría cantar en Canarias, su tierra, y se pierde por unas ricas papas arrugás. Se define como un tipo simpático, sociable y cercano. «Me gusta facilitar el trato. No pongo distancias con la gente. No me sale», asegura. Jorge de León (Santa Cruz de Tenerife, 1970) se encuentra feliz y contento de regresar a Madrid. Nos reunimos con él una calurosa mañana en el Teatro Real. Es un gran conversador y salpica la charla con risas y anécdotas personales. Hablamos sobre su trayectoria y sobre la otra cara del éxito y descubrimos la faceta más personal del cantante, la de padre: «En más de una ocasión, mientras cantaba en casa algún aria, las niñas me han dicho: ‘Papá, por favor, no cantes tan alto que no nos dejas escuchar a Justin Timberlake’», confiesa entre risas.

 -¿Qué supone para Jorge de León regresar al Teatro Real y de la mano de la popular ópera «Madama Butterfly»?

-Cantar en el Real es siempre una alegría, todo un orgullo y una gran satisfacción, pero también es una tremenda responsabilidad, porque este escenario impone mucho respeto. El Real es el Real nunca hay que olvidarlo. Y cantar «Butterfly» es fabuloso. Mario (Gas) ha hecho una producción muy bonita y el elenco es extraordinario. No se puede pedir más. Estoy encantado de regresar a este teatro que tantos buenos recuerdos me trae.

-Precisamente, fue en Teatro Real y en el 2010 cuando obtuvo un gran éxito con su interpretación en la ópera «Andrea Chénier».

-Sí. Lo que sucedió aquella noche en el Real fue algo mágico, una ensoñación. Algo que uno nunca imagina que puede vivir y sucedió. El público enloqueció regalándome largos minutos de aplausos y bravos y la crítica valoró muy positivamente mi actuación de aquella noche. Fue impresionante e inolvidable.

-Poca gente sabe que antes de convertirse en un reconocido cantante de ópera, trabajaba como policía municipal en su Canarias natal.

-Lo mío desde chico fue el canto. Me entusiasmaba cantar y admiraba a los grandes Plácido Domingo, José Carreras… pero había que ganarse la vida y tras prepararme las oposiciones para policía municipal saqué mi plaza. Pero nunca olvidé mi sueño y empecé a cursar los estudios de canto. Recuerdo con cariño que me llamaban el policía cantante. Fueron años difíciles, de mucho esfuerzo, compaginando el trabajo de policía y los estudios de canto, presentándome a audiciones, empezando a realizar mis primeros papeles… hasta que debuté en el año 2000. Y poco a poco empezaron a surgirme más proyectos y mi carrera empezó a despegar.

-Su vida dio un giro de ciento ochenta grados. ¿Se imaginó en alguna ocasión que llegaría a tener tanto éxito y que sería considerado como uno de los mejores tenores de esta nueva generación de cantantes?