Anthony Hopkins: «América se ha entregado a manos de charlatanes»

TEXTO: MARÍA ESTÉVEZ

FUGAS

Asegura que lleva una vida muy tranquila, entregado a la pintura, la música y la lectura, sus grandes pasiones. Pero Anthony Hopkins no para. Este fin de semana regresa a la gran pantalla en «Transformers, the Last Knight» y ahora rodará el filme «King Lear»

04 ago 2017 . Actualizado a las 08:44 h.

Nos aterrorizó cuando protagonizó El Silencio de los Corderos, papel por el que consiguió su único Oscar. Pero ya entonces Anthony Hopkins (Margam, Reino Unido, 1937) era uno de los actores más admirados de Hollywood. Este año ha regalado al público otro delicioso personaje en la serie Westworld, donde interpreta al doctor Robert Ford. Un drama de HBO que bien podría consagrar a Hopkins con un Emmy. Esta semana, en el cine, se le podrá ver en Transformers y, un poco más tarde, en Thor: Ragnarok. Dos películas que le acercan a un público adolescente que aún no ha descubierto su inolvidable interpretación de Hannibal Lecter. Legendario, icónico, Hopkins gravita entre la elegancia y el talento, entre su trabajo como actor y su pasión por la pintura. Flirteando con los ochenta, mantiene con ironía una actitud muy juvenil ante la vida. Valiéndose de la sabiduría de la experiencia no tiene reparos a la hora de decir lo que piensa. Ha vivido tanto que no se molesta en mirar a atrás sino en divertirse al echar el resto.

-¿Le gustó rodar «Transformers» en Escocia, en un castillo?

-Muchísimo, disfruté rodando allí. Me gusta volver a rodar en el Reino Unido, pero he vivido en Los Ángeles la mitad de mi vida, 44 años, y me siento de aquí.

-¿Ha dejado de sentirse inglés? -No, sigo siendo muy británico. Nunca pensé en quedarme tanto tiempo aquí. De pronto, la vida había pasado y yo seguía en California. Cuando estás atravesando tu vida, viviéndola, cuando eres joven, no tienes ni idea de lo que quieres ni de cómo te afectarán las decisiones que tomas. Ahora, mirando hacia atrás, soy el primer sorprendido de haber pasado la mitad de mi vida en América.

-A título personal, ¿cómo le trata la edad?

-De manera estelar. Me encanta envejecer. No quiero volver a ser joven de nuevo. Lo más maravilloso de envejecer es que las cosas se hacen menos importantes. Uno quiere hacer las cosas bien, pero, al final, descubres que es todo un sinsentido, una ilusión. Cuando eres joven, todo te parece importante, serio. Tienes que aprender y conseguir mantenerte por ti mismo. Encontrar tu camino. Pero en un momento dado aprendes a apreciar todo desde una perspectiva distinta.

-Usted parece haber vivido tres vidas. Es un actor de éxito, compositor y pintor.

-Es fácil para mí. Porque trabajo como actor, mi ultima película ha sido Transformers, antes hice la serie Westworld, luego fui a Australia a terminar Thor, y ahora me voy a Inglaterra a rodar King Lear, mientras que en Los Angeles paso mis horas en un estudio trabajando en mi música y en mis pinturas. Mi mujer organiza un negocio llamado Margam Fine Art y tenemos un pequeño grupo de gente trabajando para nosotros. Yo no hago nada más que pintar.

-La serie «Westworld» es sensacional. ¿Va a regresar su personaje la próxima temporada?

-Creo que sí. Estoy esperando el guion.

-¿Esperaba que fuera un éxito internacional?

-No, para nada. Es buenísima, ¿verdad? Aunque no tengo ni idea de lo que trata, porque no puedo seguirla ni entenderla. La historia de la serie salta demasiado entre el mundo del oeste y el futuro. Y yo me perdía al verla.

-¿Sigue disfrutando cuando rueda una película?

-Sí. Muchísimo. Más que antes. No te voy a mentir. Ahora nada me importa, solo quiero ser bueno en mi trabajo y disfrutar. Disfrutar utilizando mi cerebro, disfrutar de mi intelecto. Merece la pena aplicarlo en los personajes que me interesan.

-Usted es un gran lector, ¿qué está leyendo en estos momentos?

-Acabo de terminar un libro sobre inteligencia artificial de Kurt Van Lehn. Me gusta leer sobre la evolución de las ideas, la evolución de la sociedad. América se ha entregado a manos de charlatanes. En este país enorme hay demasiadas organizaciones religiosas, gente que no cree en la evolución de la especie y prefiere creer lo que dice la Biblia. Es en América donde nace esa peculiar idea del crankismo, que es sinónimo de negar la ciencia. Por ejemplo, los evangelistas religiosos que aparecen en la televisión. Está demostrado que son un fraude y, sin embargo, tienen millones de seguidores. América es un país muy complejo

-¿Hay algún autor español que le guste?

-Lorca, me encanta.