Sí, aún hay carnavales secretos en Galicia

Más allá de peliqueiros o cigarróns, el entroido se esconde tras otras máscaras como las de los madamitos, los ghuardineros o el cacharelo; hay carnavales «de autor», como en Foz, y otros más subiditos de tono.

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INFORMACIÓN ELABORADA POR LAS DELEGACIONES DE LA VOZ DE GALICIA

Son esos entroidos que no están en el Triángulo Mágico de Ourense -por méritos propios los más conocidos, incluso a nivel internacional-. Pero los que se han hecho un hueco en estas páginas tienen un arraigo en sus zonas de influencia y unas curiosidades que los hacen dignos de ser visitados en alguna ocasión. Para muestra los carnavales de Malpica, que no concluyen hasta que hacen acto de presencia personajes tan singulares como la Mikaela y los madamitos y ghuardineros. La primera es una exuberante mujer de cartón piedra, grandes pechos y reducido atuendo que encabeza la celebración que desde hace ya varias décadas tiene lugar en la localidad oleiroa de Buño la tarde del sábado siguiente al martes de entroido. No faltará tampoco en este 2017, y lo hará con música, una extensa comitiva y un disparatado cura, que será el encargado de oficiar el funeral previo a su quema. Un día después, el domingo 5, serán los madamitos y ghuardineros los que recorran la parroquia vecina de Cerqueda bailando y luciendo sus faldas blancas decoradas con cintas de colores (madamitos) y sus trajes de marinero (ghuardineros).

O Cacharelo

Siguiendo por Lalín, el entroido del barrio de A Cacharela comenzó a celebrarse en el 2008. Se buscó una figura identificativa y una indumentaria propia. Fruto de aquel trabajo surgió O Cacharelo, una máscara que se basa en el cuadro O Mascarón, pintado por Laxeiro en 1934: «É unha máscara rectangular, única en todo o entroido galego. Posúe cornos, un simbolismo moi grande que significa a forza do animal. A máscara está totalmente feita a man», indica su autor, Luis Iglesias. Varios vecinos del barrio lucen la máscara y un colorista traje, en un carnaval con múltiples juegos populares.

El momo picantón

Uno de los entroidos más curiosos y poco conocidos de Ourense es el que cada lunes y martes de carnaval tiene lugar en As Teixugueiras (Cartelle). Allí todo lo preside el meco, que se hace a machada, utilizando el tronco de un árbol al que le aportan rasgos humanos típicos masculinos. Este año, al parecer, será bautizado como Trump. Ese tronco es colocado sobre un carro del país y paseado por el pueblo. El elemento fálico de As Teixugueiras pasa por un ritual de bautizo. Por el camino, va flanqueado por vecinos disfrazados con el traje tradicional de los peliqueiros. Al mediodía se inicia esta ruta que otros tratan de impedir desviando el carro. Dice la tradición que el meco recuerda a un cobrador que en otra época estuvo en el pueblo y que no dejó buen recuerdo. Una vez más, dos elementos propios del entroido, la tolerancia sexual y las no restricciones con la alimentación y la bebida, de las que dan buena cuenta los participantes. Una permisividad que pronto se verá frenada por su contrapartida, la Cuaresma. Pero mientras, toca celebrar. De eso saben bastante en el lugar de Samede, en la parroquia de San Xulián de Vigo (Paderne), donde se recupera este año la tradición de bailar la muiñeira cruzada por el entroido, tras casi sesenta años de olvido de estas celebraciones debido a los problemas que ponía el cura y a la marcha de la gente más joven a las ciudades. La investigación hecha por Emilia Cagiao, conocida en la aldea como Miluca da Moreira, sobre el carnaval en esta zona ha permitido recuperar documentación gráfica de los trajes que llevaban las máscaras en Samede, un lugar que tan solo cuenta con 42 casas, donde los encargados de preparar el entroido eran siempre los mozos cuando se licenciaban del servicio militar. El apoyo de los vecinos, que recuperaron de los faiados algunos objetos del carnaval de antaño, ha servido también para recuperar esta fiesta con la mayor fidelidad posible.

Carnaval de autor

Uno de los carnavales que brillan en Galicia con luz propia es el de Foz, que año tras año, y ya suma 36 a pie de calle, se ha ganado el título como uno de los destacados en A Mariña. Llueva, truene, haga sol... ahí estarán los focenses para darlo todo este sábado. Una veintena de personas del municipio son las que encumbran el entroido local, con una cita que ronda los mil participantes. Ellas son el motor de una fiesta con comparsas, charangas y grupos. Es por decirlo de alguna forma, un carnaval de autor, porque sus miembros se encargan desde el último detalle, incluyendo aspectos como la vestimenta, las carrozas y las coreografías. Todo es propio. Ana López forma parte de Sin Xeito, quien apunta que en casa van todos: «Falta o can de milagre». Ella cuenta que el espíritu del carnaval focense se hereda, de generación en generación: «A miña nena ten 24 anos e leva 24 anos desfilando. Vai comigo. O meu fillo ía antes con seu pai, pero agora empezou cun grupo novo que crearon os amigos. A xuventude vén detrás empuxando». «Para nós é a mellor festa do ano», afirma rotunda.

¿Conformistas?

Decir entroido en Santiago y Conformistas de Conxo se ha convertido en sinónimo. A punto de cumplir treinta años esta comparsa, cuyo tesón no hace honor a su nombre, ha conseguido que sus versos, su música y humor sean un referente. Llevan dos meses ensayando sus coplas, de las que no se libra ni el rey emérito, y que llevarán por las calles compostelanas durante tres jornadas. El sábado acompañarán al meco en el camino hacia su trono en el pazo de Bendaña desde las 20 horas y el domingo, ya con nuevo traje, recorrerán Santiago entre las 10 y las 15 horas. No faltarán tampoco en el martes, día grande del entroido, ya que participarán en el desfile.

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