Danny Boyle recupera 20 años después muchos de los guiños de «Trainspotting» para lanzar el primer tráiler de la secuela, que se estrenará el 3 de marzo
18 nov 2016 . Actualizado a las 18:10 h.«Elige la vida. Elige un empleo, elige una carrera, elige una familia...». Aquel demoledor monólogo nos descubrió en poco más de un minuto lo vacía que se presentaba la vida en los 90. ¿Lo recuerdan? De fondo sonaba Iggy Pop con aquel eléctrico tema titulado Lust for Life, mientras veíamos a unos chavales con mala pinta a todo correr por las calles de Edimburgo. Trainspotting fue, al menos para muchos, algo así como la fábula del emperador desnudo y se convirtió en poco tiempo en una película de culto. Tanto es así que su secuela tiene en vilo a una parte importante de aquella legión de seguidores que salieron ojipláticos de la versión cinematográfica que Danny Boyle hizo del texto de Irvine Welsh. Los más frikis ya saben lo que pasó con la tóxica pandilla de Leith, porque Welsh publicó Porno diez años después del fenómeno Trainspotting. Con esos mimbres y una cierta licencia temporal (el rodaje de T2 sitúa la acción 20 años después del memorable salto que Renton, Ewan McGregor, le pega a sus colegas), Danny Boyle ya tiene casi lista su versión. Hace unos días, el primer tráiler completo de la película saltó a las redes sociales. Y parece que la secuela no va a defraudar.
«Elige la vida, elige Facebook, Instagram, Twitter y espera que a alguien en algún lugar, le importe», recita esta vez Renton, con cuarenta tacos ya bien asentados en su cuerpo. Lo que este avance muestra es a la descerebrada chavalada, reciclada a las drogas del siglo XXI. A las drogas y toda la panoplia de bobadas que la sociedad nos ofrece para vivir felices y mantenernos más o menos igual de alienados que hace veinte años.
Así que, por lo que se ve, la nueva Trainspotting nos va a hablar de lo mismo dos decenios después que son exactamente los que han pasado desde que se estrenó. En Porno, la secuela literaria, el eje de la acción gira en torno al regreso de Renton, que ahora vive en Ámsterdam, a su ciudad natal. Renton quiere volver pero sabe que, aunque el resto de sus colegas podrían olvidar el pasado, Begbie nunca lo hará. Y que si lo atrapa, lo convertirá en fosfatina. Por ahí apuntan también los dos minutos y medio escasos que se han dado a conocer.
Más pistas: la música va a contar con la misma importancia que ya tuvo en la película original y si el tráiler arranca con la conocida Born Slippy de Underworld, vinculada ya para siempre a la banda sonora de Trainspotting, el cambio de década se vehicula a través del tema Silk, en una versión extendida elaborada para la ocasión por Wolf Alice, uno de los grupos revelación del año pasado.
El guion de T2 (que parece que no va a usar como título Porno, el que Irvine Welsh le dio a la secuela literaria) corre a cargo del mismo guionista que la primera parte, John Hodge. Por supuesto, también repiten los protagonistas principales: Ewan McGregor (Renton), Johny Lee Miller (Sick Boy), Ewen Bremner (Spud) y Robert Carlyle (Begbie). Para algunos de ellos, Trainspotting fue el salto hacia una carrera más próspera. McGregor es una estrella de Hollywood que ha trabajado con los mejores y ha sumado a su currículo personajes tan carismáticos como Obi Wan Kenobi. A Johnny Lee, las cosas no le salieron tan redondas, aunque en los últimos años se ha hecho un hueco con el enésimo giro de Sherlock Homes, en este caso en la serie Elementary. Carlyle sí que ha tenido una carrera fructífera, en tanto que a Lemner se le puede rastrear con facilidad en repartos que van desde Pearl Harbour a Black Hawk derribado.
En cualquier caso, tanto a los actores, como al director como al propio autor de la novela, veinte años de carrera no les han servido para desprenderse del efecto de aquella película icónica, que marcó a parte de una generación y que, quizás por vez primera, mostró la sordidez del mundo yonqui desde una perspectiva distinta, más humana y accesible. Danny Boyle sigue siendo el director de Trainspotting, igual que Welsh es su autor. Han hecho más cosas, pero el gran público les recordará por aquello. Quizás esa sea la razón de que el grupo haya accedido de tan buena gana a revivir la magia de aquel rodaje en el que coincidieron talentos tan diversos para hacer una película inolvidable. Segundas partes nunca fueron buenas, dice el aforismo. Aunque algunas sí. Recuerden El Padrino. O El imperio contraataca. Seguramente tendremos una buena película. Lo que no conseguiremos será rejuvenecer veinte años.