La verdad es que la reedición que acaba de sacar al mercado la discográfica Mondo de la banda sonora de la película Aliens tiene su coña. Se trata de un vinilo transparente que, en su interior, tiene un líquido verde que se mueve como si de una lámpara de lava se tratase. Lo que intenta recrear esta sustancia viscosa es el aspecto de la corrosiva sangre del xenomorfo que tan malos ratos hizo pasar a la pobre teniente Ripley. Una edición limitada de 75 copias con la música creada por James Horner para la sofocante segunda parte de la saga interpretada por Sigourney Weaver, y con este diseño exclusivo del artista neoyorquino Curtis Godino que se agotó en cuestión de minutos tras salir a la venta el pasado 26 de abril, con motivo de la celebración del Alien Day. El precio de salida ya se las traía: 225 dólares. Pero la presión de los mercaderes y demás especuladores que no entienden el vinilo como un soporte fonográfico, sino como una oportunidad de negocio, hizo que en cuestión de un par de días ya se estuviesen subastando en la Red por más de 800 dólares.