Mendoza regresa a sus orígenes

FUGAS

Álvaro Ballesteros

El detective loco vuelve a las calles de Barcelona para indagar un caso ocurrido en la ciudad condal de los años 80. Eduardo Mendoza retrata con mucho humor el lado más oscuro y estrafalario de la realidad

04 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Ya está aquí. Eduardo Mendoza recupera  en su última novela El secreto de la modelo extraviada a su mejor personaje, ese sabueso loco, lúcido y tronchante que ya nos cautivó en El misterio de la cripta embrujada (1979) y El laberinto de las aceitunas (1982), entre otras. En esta ocasión decide investigar un caso que supuestamente se había cerrado en los años 80 con la desaparición de una joven aspirante a modelo y que dejó algunas incógnitas sin resolver.

Esta es la excusa que le sirve a Eduardo Mendoza para hacernos recordar la cara que hace 30 años lucía Barcelona y la fauna que pululaba por su calles y compararla con la supuesta capital cosmopolita y europea de la actualidad. 

De la mano de la señorita Westinghouse, que es sucesivamente guardia civil, travesti y defensor de la patria fascistoide, conocemos una ciudad que, sin pelos en la lengua, juzga como «la capital mundial del baratillo y la idiocia». Una sociedad en la que el autor escarba con la llave del humor para dejar al descubierto el entramado de corrupción que lleva al clásico ciclo «pobre-rico-preso que favorece la movilidad social y previene la sobrecarga de la tradición», apunta. 

Mendoza nos brinda un espejo algo deformante, con el que nos asomamos al lado oscuro y en el que obtenemos, a pesar de la risa, una imagen más fiel de lo que nos gustaría.

El secreto de la modelo extraviada. Novela. Eduardo Mendoza. Seix Barral. 18.50 euros. 320 páginas