«Nuestras novelas son crueles, pero la vida es aún peor»

FUGAS

BENITO ORDOÑEZ

Estos dos suecos que escriben a cuatro manos y  firman como Erik Axl Sund han conseguido un extraordinario éxito con su adictiva y oscura trilogía «Los rostros de Victoria Bergman», cuya tercera entrega, «Catarsis», se acaba de publicar en España. Un fenómeno literario que ha arrasado en Escandinavia y sobre todo en Alemania. Psicoterapia, asesinatos, infanticidios, abusos sexuales a menores, torturas y mutilaciones pueblan las páginas de este paseo por el lado oscuro de la mente

13 sep 2015 . Actualizado a las 21:35 h.

Productor musical y bibliotecario de una prisión, el uno. Estibador, ingeniero de sonido y músico punk, el otro. Los perfiles de Jerker Eriksson (1974) y Hakan Axlander Sundquist (1965) no son ni mucho menos los habituales de un escritor. Pero estos dos suecos bajo el seudónimo de Erik Axl Sund se han convertido en los reyes del psico-noir gracias a la trilogía Los rostros de Victoria Bergman, compuesta por Persona, Trauma y Catarsis (Reservoir Books, colección Roja y Negra). 

Su éxito ha sido espectacular, con tres millones de ejemplares vendidos en Europa, 1,3 solo en Alemania, y aún no se ha publicado en Estados Unidos, Reino Unido, China o Japón. Las protagonistas son la psicoterapeuta Sofia Zetterlund y la inspectora Jeanette Kihlberg, que forman equipo para tratar de resolver crímenes terribles. Paralelamente, la detective investiga la desaparición de Victoria Bergman, una mujer con un pasado muy turbio. 

-¿Cómo surgió la idea de escribir juntos?

-Hakan Axlander Sundquist. Empezó como un experimento artístico hace diez años. Hicimos una página web y creamos once músicos ficticios de  Estados Unidos de la década de los 70. Inventamos las canciones, las portadas de los discos, las biografías, los conciertos, los estudios donde grababan, los productores, y nos dimos cuenta de que era muy divertido. Eran suicidas, todos acababan matándose. Ya habíamos hecho muchas cosas en colaboración anteriormente. Nos conocemos desde que éramos adolescentes. De repente, en el 2008 parecía algo natural tratar de escribir algo juntos y en Suecia es muy frecuente que se escriban libros a cuatro manos, sobre todo en la novela negra.

-Jerker Eriksson. Somos de la misma ciudad, al norte de Estocolmo, vivíamos en la misma comunidad y teníamos un grupo que estaba interesado en arte y música. Íbamos a las mismas fiestas, a los mismos conciertos, estábamos en el mismo ambiente.

-H. A. S. En el 2008 ambos de forma simultánea tuvimos una crisis personal y queríamos cambiar. Nos divorciamos al mismo tiempo, un mes uno y al siguiente el otro.

-Entonces pensaron en escribir una novela.

-H. A. S. Fue en el verano del 2008. Mi vida estaba en un callejón sin salida. Escribí unas 40 páginas de este libro, se las di a mi amigo y le dije que continuará él.

-J. E. Yo escribí otras 40 páginas y tratamos de que encajara todo, pero no encajaba. Teníamos estilos muy diferentes.

-H. A. S. Él se enrollaba mucho y yo escribía demasiado corto para todo lo que quería contar. Tuvimos que mezclar nuestros dos estilos. Somos autodidactas, al principio cometíamos muchos errores.

-¿Cómo lo hacen para que funcione la escritura a cuatro manos?

-J. E. Nos intercambiamos los capítulos, corregimos y al final alquilamos un piso en un lugar donde se hable una lengua que no entendamos, pasamos dos semanas completamente aislados, y lo leemos juntos en voz alta. Así lo hemos hecho en Kiev, Minsk, Malgrat de Mar o Mallorca.

-¿La trilogía tiene estilo propio?

-J. E. Cuando escribimos juntos es como si ocurriera algo diferente. Si uno edita el texto 20 veces surge algo nuevo. Erik Axl Sund es un escritor diferente, que no es ni el uno ni el otro.

-H. A. S. Nos dimos cuenta de que el libro estaba bastante inspirado en la música punk, los capítulos son cortos, el estilo es conciso, sin palabras innecesarias.

-En sus novelas hay escenas muy violentas. ¿Por qué?

-H. A. S. Cada uno teníamos nuestra propia historia y estábamos bastante enfadados con determinadas cosas, tanto por lo que se refiere a nuestra vida personal como en general. Al leer los periódicos hay cosas que te enfurecen. Había bastante violencia a nuestro alrededor. De repente con la crisis personal todo se derrumbó. Al principio teníamos el personaje de Victoria Bergman y su pasado de niña que había sufrido abusos sexuales. 

-J. E. Victoria tiene un problema de personalidad múltiple, que también se da mucho en los niños soldado y eso nos llevó a Sierra Leona. El libro que escribimos era mucho más violento, porque plasmábamos incluso  fragmentos muy extensos de casos reales de niños soldado en Sierra Leona. Pero cuando se lo dimos a la editorial nos dijo que había demasiada violencia. Le dijimos que eran casos reales, pero nos contestó que no se podía publicar porque era demasiado bestial. Tengo que decir que la realidad supera siempre la ficción. Nuestras novelas son crueles, es cierto, pero la vida real es aún peor. Cuando empezamos a escribir ocurrieron muchas cosas horribles en el mundo, por ejemplo el caso de Josef Fritzl, que tuvo encerrada a su hija durante 24 años y abusó sexualmente de ella, y en Suecia sucedió una historia horrible de un niño cuyos padres adoptivos torturaban.

-Tengo entendido que al principio no iban a escribir una novela negra.

-H. A. S. Es cierto, solo queríamos hacer terapia.

-J. E. Pero nos dimos cuenta de que no pasaba nada en el libro, que era demasiado denso y nadie iba a querer leerlo.

-H. A. S. Por eso pensamos que una novela negra era lo mejor para nuestros propósitos, porque tienes un cadáver, un policía que ha de resolver el caso y en medio puedes hacer lo que quieras.

-Han dicho que sus novelas fueron como una terapia para ambos.

-H. A. S. Estos tres libros son como sesiones de terapia. El primero, Persona, trata de la primera reunión con el psicólogo, donde hay mucha rabia, es muy caótica. El segundo libro, Trauma, es más analítico, más lento, se establece cuál es el problema. Y el tercero, Catarsis, es la salvación.

-J. E. Cuando les contamos todo esto a la editorial francesa se le ocurrieron estos tres títulos. En Suecia los títulos son diferentes.

-¿Cuáles son los ingredientes para que la trilogía se haya convertido en un éxito internacional?

-H. A. S. Creo que está muy bien escrita. El tema es interesante. Casi todos los que escriben novelas negras en Suecia proceden del periodismo o son expolicías y tienen una jerga determinada de escribir. Nosotros venimos de otro ámbito y no solemos leer novelas policíacas, leemos más a los clásicos, casi todos nuestros escritores favoritos están muertos, Herman Hesse, Böll o Vonnegut.

-Se ha comparado su trilogía con Millenium de Stieg Larsson. ¿Se parecen en algo?

-H. A. S. Que los dos la hemos leído. El libro se desarrolla en la misma zona de Estocolmo, donde también vivíamos nosotros. La trilogía de Stieg Larsson no es una obra maestra, pero es entretenida, nos gustó, sobre todo el primer libro. Pero nuestros libros son mucho más oscuros y además no hay héroes, sino antihéroes. No hay ninguna Lisbeth Salander.

-En sus novelas Estocolmo es un personaje más.

-H. A. S. Sí. Casi todos los capítulos empiezan con una referencia a la ciudad.

-¿Por qué hay tantos escritores de novela negra en Suecia, un país que tiene fama de ser una especie de paraíso del Estado de bienestar donde nunca pasa nada ?

-H. A. S. Los suecos hemos sido muy eficaces a la hora de exportar una imagen de país pacífico e idílico. Pero cuando se pincha la burbuja aparece la verdadera esencia de los suecos.  Tenemos los mismos problemas que en el resto de países de Europa, hay gente pobre y crímenes. El que haya muchos escritores y músicos suecos se debe a que en los años 70 y 80 Suecia tenía el mejor sistema educativo del mundo, se invirtió muchísimo, y esto es lo que se recoge ahora.

-¿Pero por qué concretamente de novela negra?

-J. E. Porque hubo escritores que tuvieron éxito, se produjo el efecto bola de nieve y empezaron a salir más. Henning Mankell, Stieg Larsson o Liza Marklund abrieron las puertas, la gente reconoció que había una especie de estilo nórdico. Los pioneros fueron Maj Sjöwall y Per Wahlöo. Somos amigos de ella, que tiene 80 años, vamos al mismo pub.  

-Ustedes, como otros autores suecos, destapan el lado oscuro de su país.

-H. A. S. Sí. Al rey de Suecia no le gusta, dice que estamos exportando una mala imagen de nuestro país.

-Hay también una crítica al sistema político.

-J. E. Pensamos que todo el trabajo que costó construir el Estado de bienestar durante décadas se ha destruido, vendieron los hospitales, las escuelas, el sistema ferroviario. El bienestar que había en Suecia ha quedado muy malparado en los últimos diez años. La diferencia entre los ricos y los pobres ha aumentado y también la diferencia salarial entre hombre y mujeres. Suecia no es ese paraíso que muchos extranjeros creen.

-¿En Suecia hay muchos casos de violencia de género?

-J. E. No creo que sea peor que en otros países, pero ahora se habla mucho más de esto. También de los abusos sexuales de niños.

-¿Qué han escrito después de esta trilogía?

-J. E. Hace un año publicamos nuestro cuarto libro, es el mismo universo, pero no pertenece a ninguna trilogía. Es una historia diferente cuyo embrión está precisamente en la página web que hicimos con esos músicos ficticios norteamericanos. También se desarrolla en la misma zona de Estocolmo. Ahora acabamos de finalizar el quinto. Además, hace dos años y medio abrimos una galería de arte y hemos empezado con una discográfica y vamos a producir nuestro primer vinilo.

-¿Cómo se documentaron para la trilogía?

-J. E. Hablamos con una de las especialistas más reconocidas de Suecia en abusos sexuales y maltrato infantil, una mujer de 70 años.

-En sus novelas hablan de cómo las víctimas se pueden acabar convirtiendo en verdugos.

-H. A. S. Sí, de cómo las víctimas pueden acabar siendo verdugos y por qué se considera que todos los verdugos son víctimas. La psicóloga Alice Miller sostiene que todos los verdugos son víctimas, como si la maldad fuera una especie de enfermedad, una infección.

-La trilogía se va a llevar a la televisión.

-H. A. S. Van a hacer una serie en Hollywood. Somos productores ejecutivos, aunque no tenemos ni idea de qué es eso. Cuando leímos la noticia de  la venta de los derechos y que nosotros éramos los productores ejecutivos buscamos en Wikipedia para saber qué era eso.