El profesor de Estética y teoría de las artes de la Universidade de Vigo Alberto Ruiz de Samaniego, al que aún se recuerda como director de la Fundación Luis Seoane por exposiciones como Pere(t)c tentativa de inventario o Cabañas para pensar (que llega ahora al Círculo de Bellas Artes de Madrid) entrega sus reflexiones sobre el celuloide en Las horas bellas. Escritos sobre cine (Abada Editores), texto de ambiciosa e insólita hondura que presenta esta tarde (20.30 horas) en el CGAI de A Coruña.
Exhibe aquí Samaniego los entresijos de una de sus grandes devociones confesas, el cine, a través de las voces fílmicas de autores como Hitchcock, Kubrick, Méliès, Antonioni, Carax, Fellini o el Pasolini al que ya había dedicado una memorable muestra (La voz de Pasolini) durante su etapa al frente de la Fundación Luis Seoane.
Relecturas
Aprendemos con el autor a releer algunos de los iconos irrenunciables del cine de todos los tiempos, como Vértigo o Con la muerte en los talones. Kaplan podría ser Capa, el fotógrafo, nos advierte. Y recuerda también a Cocteau a propósito de ese juego de espejos e identidades que es el filme de Hitchcock: «Víctor Hugo es un loco que se cree Víctor Hugo». Y lo remata una sentencia de Grant:
-Todo el mundo sueña con ser Cary Grant. Yo también sueño con llegar a ser Cary Grant.
Vuelve a Pasolini, a sus apuntes cinematográficos, a sus diarios filmados o dictados al magnetofón durante el rodaje de Mamma Roma. Y, abriendo en canal el corazón del director de El Evangelio según san Mateo, Samaniego puede llegar a escribir cosas como esta y seguir luego, como si nada, con sus teorías:
-El cine sería como una vida después de la vida, o de la muerte misma.
También figura aquí el texto más lúcido que uno haya leído sobre 2001, una odisea en el espacio. Una brújula maravillosa hacia Kubrick.
Y el omnipresente Walter Benjamin, acorralado en Port Bou. Y el barroco y excesivo Fellini, en pleno duelo con la realidad, vagando por Roma: «Un cementerio hormigueante de vida». Y, al fin, Fellini y su autorretrato terminal:
-Soy mi propia naturaleza muerta.