La radio de la marmota

Serxio González Souto
Serxio González O TUBURBIO

FUGAS

Desconozco cuántas veces por semana puede escuchar un ser humano promedio Highway To Hell, Stairway To Heaven, Enter Sandman, Born To Be Wild, Riders On The Storm o Sultans Of Swing antes de enloquecer sin remedio o abrazar los grandes éxitos de Paquirrín, ahora que canta y baila, Jesulín cuando la necesitaba Toa, María José Galera (sí, amigos, aquella bizarra concursante televisiva a la que alguien le ponía o se dejaba poner por ella la pierna encima y también tuvo su canción) y el mismísimo Fary ("a mí me da asco el hombre blandengue, ese que lleva las bolsas de la compra y a los niños", qué momento cumbre de plató y tronío, revisad Youtube y abandonaos al flipe) como única vía eficaz de desintoxicación. No sé dónde está el límite, pero lo adivino próximo. Resulta verdaderamente lastimoso que una radiofórmula se abone por fin al mundillo del rock (tú también tienes sintonizada Rock FM en el coche, no lo niegues) para acabar machacándonos una y otra vez, día tras día, con los mismos temas. Y ese acentazo del demonio de Little Steven anunciando su programa los domingos... Los pelos como escarpias. Al menos el fénix, que vuela bajo en frecuencias mejor traídas, y el recuerdo de movidas como Sabotage, en Onda Obreira, alientan la esperanza de que otra radio musical es posible.