Todos los ingredientes para un gran partido

Ricardo Hevia EN ZONA

FORZA BREO

OSCAR CELA

Vuelve el baloncesto al Pazo y, de nuevo, nos visita un rival instalado en la tercera posición de la tabla, a lo que ayudó el triunfo del Breogán ante el Murcia. Regresa a Lugo el viejo Claret, de la calle Obispo Rabadán de Las Palmas, el colegio que justificaría su presencia en el baloncesto aunque solamente fuera porque en su viejo patio dio sus primeros botes un genio como Carmelo Cabrera.

En su largo recorrido, es otro de los clubes que fue creciendo hasta convertirse en poderoso en la Liga ACB y un clásico en las competiciones europeas. Pasaron dos duras temporadas, pero dieron prueba de coherencia manteniendo a Porfi en los momentos más duros y ahora recogen el fruto.

El Gran Canaria tiene una gran plantilla y lo está demostrando. Se trata de un equipo muy equilibrado que elabora los ataques con paciencia y en el que los tiros de dos y de tres están bastante parejos. Pocas alegrías y decisiones como las que vimos hace unos días en el Pazo y, en cambio, mucho orden.

Albicy está jugando un temporadón, lleva muy bien al equipo, dotándolo de mucho orden, y no abusa del tiro; se nota la mano de su entrenador. Slaughter está tremendo y es el pistolero de los amarillos desde el triple. Brussino, de sobra conocido, es un magnífico jugador y otro reconvertido a la cofradía del orden. Pustovyi lleva todo el campeonato a un nivel muy alto; con sus 2,19 es difícil de parar y atrás intimida y obliga a rectificar muchos tiros. Shurna, un alero que juega de ‘cuatro’, y al igual que nuestro Mahalbasic, mejora el juego cuando el balón pasa por sus manos.

En ocasiones juegan con dos grandes, que pueden ser los dos Diop, pero también tienen rango de titulares Ennis —aún recuerdo su paso por el Pazo con el Zaragoza— y Miquel Salvó, otro que está que se sale, un zurdo que jugando de ‘tres’ le gusta postear y que parado, igual que Kacinas, no se le puede dar el tiro.

Todo ello asegura un magnífico partido. Los canarios, para seguir en lo más alto; y el Breo, para continuar sumando y avanzando en su camino hacia la tranquilidad. Y el Pazo, como siempre, detrás empujando. Todos los ingredientes para un gran choque.