El BNG obtiene sus mejores resultados en el ámbito urbano y en los barrios con votantes menores de 45 años, y el PSdeG y los populares, entre los mayores de 55
21 feb 2024 . Actualizado a las 08:34 h.Al subir la calle Policarpo Sanz, en la neurálgica Porta do Sol de Vigo, hay una barrera simbólica que cambia el voto en la ciudad donde el BNG ganó por primera vez en su historia. A un lado, el PP obtiene uno de sus mejores resultados de la Galicia urbana, al superar el 63 % de los sufragios, el triple que el Bloque y siete veces más que el PSdeG, que en las últimas municipales arrasó con Abel Caballero como candidato. Al otro, entrando en O Berbés, el nacionalismo convenció a casi la mitad del electorado. Es una de las mayores brechas que se observaron el 18F en las ciudades gallegas, donde los apoyos entre PP y BNG han estado más disputados que en el resto de la comunidad.
En el conjunto de Galicia, la distancia de los populares sobre Bloque y PSdeG fue mayor que la que se marcó en las ciudades, tras unos comicios con un aumento de la participación hasta su tercer mayor registro histórico, un 67,3 %. Eso sí, añadiendo el voto exterior, cuya abstención superó el 93 %, esa participación total se reduce a un 56,5 %. La diferencia en la victoria del PP se evidencia también en la ventaja que sacaron los de Alfonso Rueda al resto de candidaturas en la Galicia no urbana, donde los populares lograron pintar el mapa de azul.
Los resultados por secciones censales —unidades administrativas que llegan a tener el tamaño mínimo de apenas un par de manzanas en las ciudades, y como máximo de un concello entero en zonas pocas pobladas— permiten poner la lupa sobre los detalles del 18F. En estas elecciones, Galicia se dividió electoralmente en 2.125 áreas. El PP logró ganar en 1.732, el 81 % del total. El Bloque lo hizo en 382, mientras que los socialistas en tan solo seis, todas ellas en zonas rurales. Además, BNG y PP empataron en cinco secciones, dos de ellas en la ciudad de A Coruña y otra en Vigo.
Menor brecha en ciudades
Los populares se llevaron el 80 % de los sufragios en secciones de Quintela de Leirado, Avión, Beariz y Boborás, todas en la provincia de Ourense. Precisamente en la capital de esta provincia logran su peor dato como primera fuerza, con el 29 % de los votos. El menor porcentaje de papeletas para el PP se registra en una sección de la ciudad de Vigo, con el 20,5.
Los mejores números para el BNG se dan en dos de sus feudos municipales: Allariz y Vilar de Santos, donde roza el 60 % de los votos. Le sigue una sección de Vigo, en O Berbés, donde alcanzan el 56,9 %. También cuentan con la mitad de los sufragios en barrios de Santiago, donde gobiernan desde las municipales de mayo del año pasado, y en áreas de Moaña y Cangas, ayuntamientos donde también hay alcaldesas del Bloque. El PSdeG logra su mejor resultado en Ribeira de Piquín, en la provincia de Lugo, con el 50,5 %.
En los municipios con menos de mil habitantes, los populares tienen el 56 % de los sufragios, mientras que los dos partidos de izquierdas no llegan al 22 %. En los 279 ayuntamientos con menos de 15.000 habitantes, donde residen un millón de gallegos, el PP convenció a la mitad del electorado que acudió a las urnas. Pero la diferencia con el BNG se estrecha a partir de ahí.
Los nacionalistas elevan su porcentaje, de media, al 34 %, mientras que los populares bajan al 47. En las ciudades y en los municipios más importantes de sus áreas metropolitanas, el PP se va al 42,5, el Bloque suma el 33,4 y el PSdeG sube al 15,6 %. Esto último explica que las dos fuerzas de izquierdas parlamentarias, juntas, se hayan impuesto a los populares en todas las ciudades salvo en Lugo. También en Narón y Vilagarcía.
Hegemonía del PP
Si en algo coinciden los fontaneros de los partidos políticos es en reconocer la transversalidad del PP cuando hay elecciones autonómicas, capaz de llegar a altos porcentajes de voto en zonas rurales y urbanas; en rentas altas y bajas; o entre jóvenes y pensionistas. Lo hace, eso sí, en distintas escalas.
El PP alcanza sus mejores registros en aquellas secciones censales donde sus vecinos ingresan más de 20.000 euros netos al año. Son 32 áreas, repartidas entre Santiago, Vigo, Ourense, Teo, Oleiros y A Coruña, especialmente esta última ciudad, lugares donde los populares superan, de media, el 60 % de los sufragios. Quizá en eso pensaba Aurita, la madre de la candidata del BNG, Ana Pontón, cuando dijo esto desde su casa familiar de Chorente (Sarria): «Voten á miña filla Ana, que o PP é o partido dos ricos». Pero el análisis del resto de secciones prueba que los apoyos a Rueda se extienden también a aquellas secciones censales —muchas rurales— donde las rentas no llegan a 11.000 euros.
El PP rebasa en estos lugares la mitad de los votos emitidos, lo que sería su segundo mejor dato por tramos de renta. En los niveles intermedios, que corresponden sobre todo con villas y barrios de las ciudades, los populares empeoran sus números y el BNG los mejora.
Los nacionalistas tocan techo entre votantes con rentas de 14.000 a 16.000 euros netos al año, con un 33,9 % de las papeletas de media. Los peores datos para el Bloque se producen entre las rentas altas, con un 21,8 %. En el caso del PSdeG, los resultados son más uniformes en todos los tramos.
Por edades, PP y BNG también muestran aquí dinámicas inversas. Los de Pontón se acercan a los de Rueda en las zonas más jóvenes, con habitantes menores de 45 años. Casi un 36 % de apoyo va para los nacionalistas; un 43,5, para el PP. En las secciones con la media de edad por encima de 50 años, los populares recogen más de la mitad de los sufragios, rozando el 60 % entre los mayores de 55. En esta última franja se registra también el mejor resultado del PSdeG, con el 14,9 %.
Los barrios de los candidatos
Y un último dato: casi ningún candidato fue profeta en su tierra. Los vecinos de Pontón sí apostaron por su candidatura en el barrio santiagués de Concheiros, pero no así en su aldea natal de Chorente. Marta Lois, de Sumar, vio como el BNG también ganaba en Fontiñas. Los nacionalistas fueron primera fuerza en Barcelos, la zona de Pontevedra donde tiene su domicilio Alfonso Rueda. Y, en el entorno del seminario de Lugo, donde vive el socialista José Ramón Gómez Besteiro, se impuso el PP.