Apuesta por la joya de calidad aunque en Romeu «hay cosas de 100 euros»
18 ene 2015 . Actualizado a las 05:00 h.A mí una persona que le pone Sula, de nombre, a su perra teckel, por la madre del coronel Aureliano Buendía, ya me cae bien. Sula, abreviatura de Úrsula, que es el nombre que pergeñó Gabriel García Márquez en sus Cien años de soledad. La buena de Sula da nombre también a uno de los broches ideados por la propia Ángeles Romeu (Caracas, 1957) en su colección Amazing.
-¿Cómo van las cosas por Joyería Romeu? ¿De verdad han sido estas las «Navidades de la recuperación», como dijo Rajoy?
-Lo que yo palpo es que hay un poco más de ilusión, que ya es bastante. No ha sido un «vamos a dejarnos llevar, porque es Navidad», pero se ha tocado fondo. Lo que pasa es que esto va lento.
-En diciembre se cumplen cincuenta años desde que la joyería abrió sus puertas, primero en Olmos y luego en la calle Real. ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor o año nuevo, vida nueva?
-Nosotros estamos resistiendo, luchando y rompiéndonos mucho la cabeza, porque el consumo ha variado. Buscamos alternativas con joyas bonitas, buenas y distintas, pero a otros precios.
-¿Habla de imitaciones de joyas?
-Eso no. No se trata de aparentar que es oro. A mí no me apetece vender una sortija que parece oro, pero no lo es. Nos hemos abierto a lo que no es oro, pero no vale cualquier pieza.
-¿Habla de la bisutería cara?
-Hablo de joyas más baratas y bonitas. En Romeu puedes comprar cosas por 100 o 200 euros, que son bonitas y distintas.
-Porque la joya más cara que tienen aquí, ¿cuál es?
-Hay pendientes o pulseras por valor de treinta y pico mil euros.
-Romeu siempre ha estado asociado a la joya buena de tu vida. Esa que solo puede uno comprar para un compromiso de boda, una petición de mano...
-Sí. Me doy cuenta de que la gente tiene esa idea de nosotros. También hay quien dice que somos caros o que aquí no se puede entrar. Pero a lo mejor es que no han visto las opciones que tenemos. Nunca hemos sido elitistas.
-¿Cuántas mujeres se compran ya sus propias joyas sin esperar a que se las regale un hombre?
-Aunque afortunadamente existen, aún no son más que las que prefieren que se las regalen. Pero, ojo, no es por un tema machista, sino sentimental. Hay clientas que, pudiendo comprarse sus propias joyas, esperan a que se las regale su pareja, pero por una cuestión de sentimentalismo.
-Cada joya, como símbolo de un momento.
-La joyería, en general, siempre va asociada al sentimiento. Tu primer hijo, las bodas de oro, la jubilación... O que se muere tu abuela, te deja un dinero y quieres comprar algo para recordarla siempre. Hoy hemos vendido unos pendientes para unas bodas de plata a un chico que venía ilusionadísimo.
-¿Recibe muchas indirectas?
-Sí, las sigo recibiendo. Te dicen eso de «cuando pase fulano por aquí, dile que me encanta esto».
Ángeles Romeu joyera