Javier Millán no conduce un taxi cualquiera. Este autopatrono vilagarciano se sienta al volante «del primer eurotaxi de las Rías Baixas». Su vehículo está adaptado para que en él pueda viajar todo el mundo, también quienes conviven con severos problemas de movilidad o discapacidad. «Levo vinte anos traballando coa Xunta, na ruta escolar para o colexio de Educación Especial de Vilagarcía», relata. Convivir «día a día» con los alumnos de ese centro lo llevó a conocer muy bien sus problemas, sus necesidades. «Ao final, son como da familia», explica. Quizás eso empujó a Javier, hace casi nueve años, a comprarse un coche especial en el que pudiesen viajar personas con sus sillas de ruedas. «A xente dicíame que estaba tolo, porque os gastos de mantemento e de consumo dun coche así son moito máis elevados, todo é moito máis caro», explica. Y la tarifa «é a mesma» que aplican los demás autopatronos.
Aun así, él lo tiene claro. «Estou aquí, e aquí seguirei», dice. Y no habla por hablar: hace algo más de cuatro años cambió de coche, y el nuevo vehículo vuelve a ser un coche adaptado, con escalones para facilitar la subida de los pasajeros y con rampa para las sillas de ruedas. Todo ello hace que, además de la ruta escolar del centro de educación especial, el taxi de Javier sea el favorito de quienes tienen que acudir a sesiones de fisioterapia o de rehabilitación. Claro que con eso no se vive. Por eso, este autopatrono también se ha especializado en trasladar a aquellos viajeros que van, literalmente, cargados de equipaje.