Después de recuperar la historia de la calle Real, ahora saca un libro sobre los años de mayor esplendor de San Andrés
24 dic 2014 . Actualizado a las 05:00 h.No se considera escritor «ni mucho menos», pero desde que se jubiló hace seis años, Vicente Iglesias Martelo ya ha escrito dos libros: el primero dedicado a recordar la calle Real, y el segundo -que presentó ayer en la librería Arenas- titulado La calle de San Andrés. Historias y vivencias.
-¿De dónde le viene su afición por la escritura?
-Cuando me jubilé, empecé a reunir datos de la calle Real que tenía por ahí almacenados, que miré en bibliotecas y demás, y que se me ocurrió publicar. El libro tuvo un cierto éxito local, porque la gente quiere recordar las cosas de antes, los comercios donde compraba, las jugueterías,... y eso me animó para que después de aquel libro, se me ocurriera hacer otro sobre la calle donde trabajé durante 39 años, en el antiguo edificio de la Caja de Ahorros. Salieron de ahí unos datos, unos edificios emblemáticos, unas tiendas de toda la vida, unas personas ilustres que vivieron e incluso nacieron allí. Fui reuniendo otro arsenal de documentación, se lo volví a presentar al editor Manuel Arenas, que me animó para presentarlo estas Navidades porque son cosas amenas que a la gente le gusta recordar.
-¿Cuánto tiempo le llevó reunir toda esa información?
-Fue un ejercicio de desintoxicación de otras actividades que yo tengo. Lo iba haciendo a ratos, muchas tardes en las bibliotecas, y yo creo que fueron tres años poquito a poquito.
-Esta actividad le servía de válvula de escape.
-Aunque ya llevo seis años jubilado, le dedico mucho tiempo a Cáritas Interparroquial y, en estos momentos, eso da mucha ocupación. Precisamente por eso escribo, para evadir ciertas responsabilidades, problemas y el día a día de Cáritas. Así que he dedicado las tardes y las noches a rebuscar en publicaciones antiguas todo lo que tenga que ver con la calle de San Andrés y de ahí sale este libro. No es literatura, ni investigación, es recopilar cosas que dijeron otros, que están en la prensa, o anuncios de tiendas que van apareciendo y te dan una cierta nostalgia y te gusta refrescarlo, sobre todo para los que ya vamos mayores y recordamos otra calle de San Andrés mucho más boyante.
-Pero parece que ahora San Andrés vuelve a recuperarse.
-Pues sí. Uno de los objetivos de presentar el libro es intentar que la gente y el pequeño comercio apueste otra vez por la calle San Andrés, y que el gobierno local adecente lo más posible el entorno para que sea propicio para que vayamos de paseo, para que sea un bulevar, y vayamos de compras por la calle San Andrés.
-De todos los datos que reunió, ¿cuál le sorprendió más?
-No le sabría explicar. Hay una historia que yo no conocía suficientemente que fue un pleito bastante famoso para la apertura de la capilla de San Andrés. Los benefactores, Eusebio da Guarda y el alcalde de la ciudad llegaron a tener bastantes rifirrafes, hasta tal punto que el día de la inauguración, que venía el cardenal, tuvieron que llamar a un cerrajero municipal para que abriera la puerta, porque no se ponían de acuerdo qué día se inauguraba.
-Tras dos libros, ¿se anima a un tercero?
-Nunca se sabe. Me voy a dar un respiro, y nunca sabe uno con qué fuerzas y con qué salud va a contar el día de mañana. La historia local es muy amplia y llama mucho a escribir sobre ella. Ahí está la fachada de los Cantones, donde tuvieron su sede las principales entidades, pero de momento me voy a quedar muy contento con esta segunda obra.