Ahora sí que de verdad de la buena que llega la Navidad. Porque llevamos unos días hablando de los festejos, pero hasta que los más pequeños de la casa le dicen adiós a las aulas, no comienzan oficialmente sus fiestas más esperadas, esas que vienen cargadas de luces, música y, sobre todo, ¡regalos! El pistoletazo de la salida lo dieron ayer con las vacaciones escolares y los festivales que se celebraron en la mayoría de los centros para dejar de lado por unos días libros y deberes y dedicarse a lo que mejor saber hacer los peques; jugar.
El rock de O Piñeiriño
Como muestra, O Piñeiriño. El centro lleva ya varios días sacando al escenario a los más pequeños, pero como el salón de actos es muy pequeño, la asociación de padres lleva dos años dejándose la piel en un macrofestival en el auditorio de Vilagarcía. En él se vuelven a repetir los números interpretados ya en el cole, pero con la ventaja de que todos los niños pueden ver el espectáculo organizado por los de los otros cursos y sus padres, asistir al de todos ellos, y de paso, dejar que se le caiga la baba con sus retoños. Ayer fue la cita, a partir de las ocho de la tarde, y el esfuerzo de los progenitores se vio recompensado con una oferta festivalera de lo más interesante y entretenida: los pequeños de 4 años emularon a Gene Kelly cantando bajo la lluvia, otros interpretaron villancicos roqueros y hasta hubo canciones educativas sobre los puntos cardinales o el interesante mundo de los arácnidos.
Los Reyes, en Catoira
Los niños de Catoira tienen enchufe. Al menos eso es lo que pensarán los demás de la comarca, porque ayer recibieron en el colegio la visita de los Reyes Magos para recoger las peticiones de cada uno de ellos. Volverán en la madrugada del 6 de enero, y ese día sí irán casa por casa, pero seguro que en Catoira no se equivocan con los regalos, porque ya recibieron en mano la carta de cada uno de los escolares. Será que los contactos de Alberto García van mucho más allá de las tierras vikingas y llegan hasta Oriente.
El apalpador en Ribadumia
Pero seguro que los pequeños de Ribadumia no envidian a los de Catoira, que a fin de cuentas, ellos recibieron la visita del apalpador, que estuvo en el Colegio Rural Agrupado, hasta donde se acercó la alcaldesa, Salomé Peña, para saludarlo. Y hubo música de la banda. Todo un lujo.